Josué Bravo
Corresponsal/Costa Rica
Un inusual cargamento de 900 ollas de aluminio, además de otro de carne, efectuó la Policía de Fronteras en el norte de Costa Rica, como parte de los constantes operativos que realiza en esa zona para combatir todo tipo de actividades ilegales, informó el Ministerio de Seguridad Pública.
La incautación de las ollas tuvo lugar durante un patrullaje que realizaban los oficiales fronterizos por la comunidad denominada «El Parque», cerca del centro de Los Chiles, frontera con Nicaragua, sitio en el que sorprendieron a un nicaragüense de apellidos Gómez Mejías, de 20 años.
Gómez ingresó con una visa de turista y por lo tanto no estaba autorizado para trabajar en el país, pero transportaba las ollas o proles en un vehículo con placa de Nicaragua, el cual contaba con los debidos permisos de ingreso a territorio costarricense.
A solicitud de la Municipalidad de Los Chiles, las ollas fueron decomisadas y puestas a la orden de ese gobierno local, pues él no contaba con permiso alguno para comercializarlas.
Gómez fue remitido a la orden de la Dirección de Migración y Extranjería para ser deportado junto a otros cuatro nicaragüenses que se encontraban junto con él vendiendo las ollas.
En Upala, cercano a la frontera con Nicaragua, varios oficiales que realizaban un recorrido entre los mojones fronterizos 15 y 16, interceptaron en el sector de La Cruz, distrito de Las Delicias de Upala, a un costarricense que transportaba 120 kilos de carne de vacuno.
Se presume que la carne podría ser producto de algún destace ilegal de ganado, sin que se lograra determinar si procedía de Nicaragua, pero en todo caso estaba al margen de toda la regulación en materia sanitaria, según las autoridades. Es por ello que la Policía de Fronteras decomisó la carne y la puso a la orden de autoridades del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) a fin de que sea destruida, por el temor de poner en riesgo la salud de eventuales consumidores.