Andrómeda, mi dulce niña llena de secretos,
toda esta vida en el mundo se torna espiritual
cuando sueño que vuelo y navego entre tu pelo
que tiene un bello tono tenue rojizo y millones de estrellas.
Sin saber si nos esperas
siete mil millones de seres humanos no sabemos qué hacer con
nuestras vidas.
Ustedes son nuestro destino en el intenso azul añil del cielo.
¿Hay vida o hay desolación?
¿Fueron las guerras las que terminaron con la vida en tu Constelación?
¿Tienes el secreto de la vida después de la muerte?
¿Adónde va la infinita energía de la vida?
¿De dónde nos viene la perfección de la naturaleza?
¿Conocieron ustedes el pecado original, el Paraíso Terrenal,
el Diluvio Universal, y el Misterio de la Santísima Trinidad?
¿Sufrieron el Apartheid y la Inquisición?
¿Tienen pastores de camellos, de corderos, de cabras y de
vacas?
¿En el silencio del desierto oyen el latido de su propio corazón?
¿Cómo es la poesía de los enamorados?
Un disco de estrellas mueve tu corazón luminoso
y aquí nuestra existencia es una aventura desgraciada
que la vivimos a 230,000 kilómetros por hora
para llegar a los secretos de tu amor, mi dulce Andrómeda,
y, sin embargo, no tenemos tiempo para pensar lo que vamos a
hacer durante el viaje.
Estamos sueltos en el espacio del Universo,
sueltos girando en torno al sol
y nuestra vida por dentro le quita pétalos a las rosas
y deja un espeso rastro de sangre.
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