El régimen y la oposición sirios debatían este jueves en las negociaciones celebradas en Ginebra bajo auspicio de la ONU sobre «terrorismo», del que ambas partes se acusan mutuamente, según las dos delegaciones.
En el sexto día de las conversaciones en presencia, como cada mañana, del mediador Lajdar Brahimi, «las dos delegaciones van a discutir sobre la violencia y sobre la lucha contra el terrorismo, puesto que esta cláusula forma parte de Ginebra I», afirmó a AFP una fuente informada de la oposición.
La conferencia de Ginebra I, cuyo comunicado final fue firmado en 2012 por las grandes potencias, está en el origen de las negociaciones que las dos partes beligerantes en Siria celebran actualmente en esta ciudad suiza, tras casi tres años de una guerra que ha dejado más de 130.000 muertos y más de nueve millones de desplazados y refugiados.
El documento prevé el cese de «la violencia en todas sus formas» y la formación de un gobierno de transición, aunque no menciona el futuro del presidente sirio, Bashar Al Asad.
Una fuente próxima a la delegación del régimen confirmó que las discusiones trataban sobre «terrorismo», y precisó que ambos bandos divergen sobre esta cuestión.
El régimen considera a la oposición y la rebelión «terroristas» financiados por el extranjero, y acusa en particular a los combatientes 'yihadistas' de sembrar el terror.
Por su parte, la oposición acusa al poder, apoyado entre otros por el partido chií libanés Hezbolá, de mortíferos bombardeos diarios.
«La delegación de la oposición ha preparado un enorme dosier sobre el terrorismo del régimen, apoyándose en pruebas irrefutables y documentos», indicó la fuente de la oposición. «Quiere probar que el régimen es la fuente de todo terrorismo, pasando por las armas químicas y los barriles explosivos. También va a hablar del terrorismo de Hezbolá y de otras milicias pro régimen», añadió.
En agosto de 2013, cientos de personas murieron cerca de Damasco como consecuencia de un ataque con armas químicas del que Washington acusó al régimen. Este lo negó, acusando a los rebeldes, y escapó 'in extremis' a un ataque occidental gracias a que EEUU y Rusia alcanzaron un acuerdo sobre la destrucción del arsenal químico sirio.
Un «castigo colectivo»

El Gobierno sirio arrasó miles de viviendas en sectores de Damasco y Hama favorables al régimen como «castigo colectivo», afirmó este jueves en un nuevo informe la organización Human Rights Watch (HRW). La organización de derechos humanos, con sede en Nueva York, acusa al Gobierno sirio de «borrar del mapa barrios enteros».
«Estas demoliciones ilegales se añaden a la larga lista de crímenes cometidos por el Gobierno sirio», acusó Ole Solvang, experto en situaciones de crisis de HRW, que documentó dos casos en Hama y cinco en Damasco y sus alrededores entre julio de 2012 y julio de 2013 utilizando imágenes por satélite.
«Las demoliciones fueron supervisadas por el Ejército, a menudo después de combates entre el Gobierno y las fuerzas de la oposición. En cualquier caso, a HRW no le parece que en los barrios favorables al gobierno se hayan producido demoliciones similares», indica el documento.
El propietario de un restaurante de Qabun, un barrio del noreste de la capital, contó a HRW que se le había obligado a abandonar el lugar en el que se desarrollaba la demolición bajo la amenaza de ser detenido. «Vi cómo en unos segundos se destruía el fruto de años de duro trabajo de toda mi familia», aseguró.
Para Solvang, «nadie puede dejarse engañar por las afirmaciones gubernamentales de que esto se inscribe en un plan urbanístico, en pleno conflicto sangriento. Es un castigo colectivo a comunidades sospechosas de apoyar a la rebelión».
Más de 130,000 personas han muerto en Siria desde el inicio del conflicto, hace casi tres años, y millones se encuentran desplazadas o refugiadas.