Psicólogaclínica
De una pareja a otra y con ella los hijos de ambos, reconstruir una familia es una tarea que requiere de muchos consejos para que funcione bien.
El nuevo matrimonio puede hacer aflorar enojos y heridas antiguas y no resueltas del matrimonio anterior, para los adultos y los niños.
Por ejemplo, al enterarse de que su padre va a volver a casarse, un niño se ve forzado a abandonar la esperanza de que sus padres se reconcilien.
Las parejas deben analizar el rol que desempeñará cada uno en la crianza de los hijos del nuevo cónyuge, así como los cambios en las reglas del hogar que pudieran ser necesarios.
Incluso si la pareja convivió antes de casarse, es probable que los niños respondan al padrastro o madrastra en forma diferente después del nuevo casamiento, porque ahora ya asume el rol de padre o madre oficial.
Por ejemplo, los niños más pequeños pueden sentir una sensación de abandono o competencia cuando su padre o madre dedica más tiempo y energía a su nuevo cónyuge.
Los adolescentes están en una etapa de desarrollo en la que son más sensibles a las expresiones de afecto y sexualidad y pueden sentirse afectados por un romance activo en la familia.
Las parejas deben establecer un tiempo de prioridad para sí, haciendo salidas regulares o viajes

sin los niños.
Los padrastros o madrastras deben establecer primero una relación con los niños que se parezca más a la de un amigo o “consejero de campamento” en lugar de parecer alguien que impone la disciplina.
Reconstruir es volver a aprender.
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