La represión de las protestas y una serie de actos de violencia cobraron la vida de una treintena de personas en Egipto, empañando la celebración del tercer aniversario de la revolución que desbancó a Hosni Mubarak. Según el Ministerio egipcio de Sanidad, al menos 30 personas murieron y otras 167 resultaron heridas en los choques que estallaron entre los manifestantes opositores, los favorables al Gobierno y policías en distintas partes del país. En los últimos meses, las autoridades han perseguido a los líderes y miembros de los Hermanos Musulmanes, declarados terroristas. La Policía lanzó gases lacrimógenos contra los activistas que intentaron acercarse a la céntrica plaza Tahrir y que habían sido convocados por el llamado Frente de la Vía de la Revolución.
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