La defensa del derecho a vivir

Editorial: La defensa del derecho a vivir

Esta semana ocurrieron en Estados Unidos dos acontecimientos relacionados directamente con la defensa del derecho a la vida humana.

Uno de esos eventos fue la manifestación multitudinaria realizada en Washington DC, el miércoles 22 de enero, en la cual medio millón de personas se pronunciaron contra el aborto y por el respeto a la vida humana desde la concepción.

El otro fue la ejecución en Texas, el jueves 23 de enero, del mexicano Edgard Tamayo Arias, quien fuera sentenciado a muerte por haber asesinado a un policía en 1994; sentencia que se ejecutó a pesar de la fuerte presión internacional en contra y de que el mismo gobierno federal de Estados Unidos pidió suspenderla, en atención a una sentencia de la Corte Internacional de Justicia que ordenó revisar el caso porque se había violado el derecho del reo de comunicarse con un consulado de su país.

Este hecho mereció una amplia cobertura de los medios de comunicación, y con razón, porque la pena de muerte es un anacronismo que no debería existir a estas alturas en ninguna parte del mundo, menos en sociedades democráticas. La pena de muerte no es un acto de justicia, sino de venganza. Además, la vida humana es sagrada y tiene que ser respetada en todos los casos, aun la de quienes han matado a otras personas, los cuales deben ser castigados con penas severas pero humanitarias.

Sin embargo, la marcha de Washington por la defensa del derecho a vivir, la cual se realizó bajo el lema: “Proponer a las mujeres que cursan embarazos no deseados que consideren la adopción, en lugar del aborto”, fue silenciada por los grandes medios de comunicación de Estados Unidos e internacionales. No les llamó la atención la demanda masiva de respeto a la vida, y no la de alguien sentenciado a muerte por haber asesinado a otra persona, sino de criaturas inocentes e indefensas que no hacen daño a nadie y ni siquiera piden ser engendradas. Lamentablemente, lo de moda en la actualidad no es la defensa de la vida, sino la promoción del aborto que es matar al ser humano que no ha nacido.

La marcha por la vida en Washington DC se realiza el 22 de enero de todos los años, en recuerdo de que el 22 de enero de 1973 la Suprema Corte de Estados Unidos dictó una sentencia histórica que legalizó el aborto en ese país. Una mujer embarazada llamada supuestamente Jane Roe, a quien le fue negada su solicitud de autorización para abortar alegando que su embarazo resultó de una violación sexual cometida por pandilleros, apeló ante la máxima instancia judicial y esta sentenció a su favor. Aquella mujer ni siquiera se llamaba Jane Roe, sino Norma L. McCorvey, y además se comprobó que era mentira que su embarazo fuera consecuencia de una violación sexual. Pero aun así la sentencia judicial quedó firme y el aborto fue legalizado en todo el país.

Desde entonces más de 55 millones de niños no nacidos han sido abortados legalmente en Estados Unidos, pero también muchísimos estadounidenses siguen luchando contra el aborto, alentando a las mujeres que tienen embarazos no deseados, a que no maten a sus hijos no nacidos y permitan que una familia adoptiva les dé la acogida que merecen y los haga vivir y crecer.

COMENTARIOS

  1. Ramon
    Hace 13 años

    A veces hablamos por hablar. Es fácil criticar, especialmente cuando no estamos en la piel del criticado. No estoy de acuerdo con el aborto, pero tampoco critico mal a una mujer que quiera terminar algo no deseado. No estoy de acuerdo que se obligue legalmente a una mujer a tener un hijo que no lo desea. No por ella, sino por el hijo. Cual seria su reacción si se diera cuenta que ud. es producto de un parto no deseado, y que su madre lo regalo porque no lo quiso. Pienselo.

  2. Ojo por ojo diente por diente
    Hace 13 años

    No estoy de acuerdo con el aborto, a menos que sea de mucha necesidad hacerlo. Pero si estoy de acuerdo con la pena de muerte cuando esta persona es un delincuente despiadado, asesino y con antecedentes delictivos como es el caso de Tamayo un deincuente sin conciencia. Como se sentiria usted que le asesinaran a un hijo o una hija o un nieto ? No seria lo mejor aliminar a ese paria de la sociedad? Que tal si en el tiempo de Somoza existiera la pena capital? Estariamos viviendo mejor hoy no cree?

  3. Silvio
    Hace 13 años

    Primero, es una falacia afirmar que existen parejas suficientes para adoptar niños. Los niños quedan a la deriva en un sistema de hogares temporales, donde los niños andan de judíos errantes con poca supervisión de las trabajadores sociales. Y paradójicamente esa gente que marcha contra el aborto son los mismos que marchan contra el recorte de los servicios sociales. En otras palabras, son hipócritas que se preocupan por el cigoto, pero una vez que nace, ese no es su problema.

  4. ESTA PODRIA SER UNA SOLUCION
    Hace 13 años

    La adopción por una familia anónima, ajena totalmente al conflicto podría ser la solución para el problema ético. El énfasis debería ser encontrar, seleccionar y preparar con anticipación familias dispuestas a esperar un turno para adoptar un niño. La condición de anonimato sería vital para evitar en el futuro, traumas al adoptado y para cortar definitivamente el vínculo con la madre biológica del niño. Esto parecerá cruel, pero es el precio que se pagaría para salvar vidas inoce

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