Managua/ACAN-EFE
Edén Pastora expresó este viernes a Acan-Efe que la insistencia de Costa Rica en querer encarcelarlo por un litigio fronterizo pareciera más un asunto «personal» que jurídico que raya incluso en la «necedad».
«Han hecho una cosa personal» el caso que lo involucra, declaró Pastora en reacción al anuncio hecho el jueves por el canciller de Costa Rica, Enrique Castillo, de que San José podría volver a solicitar su captura internacional después de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) falle en dos casos de litigio fronterizo bilateral.
Pastora, de 77 años, es el delegado por Nicaragua para dirigir un dragado en el fronterizo río San Juan, y está imputado en Costa Rica desde 2010 por delitos de infracción a la Ley Forestal y usurpación de bienes de dominio público.
Las autoridades costarricenses informaron el 17 de diciembre de 2013 que a petición de San José, Pastora había entrado en la lista de las personas buscadas por la Interpol, organismo que anuló la solicitud posteriormente, lo que produjo una protesta formal de Costa Rica, informó el jueves el canciller Castillo.
«Caen ya en lo ridículo, a veces me parece estupidez o necedad, cómo no se va a dar cuenta el canciller que la ley no es retroactiva, que aún si La Haya decide» el territorio en disputa «es de Costa Rica, no pueden acusarme por algo que hice cuando el territorio no estaba bajo dominio costarricense», comentó Pastora.
Nicaragua solicitó a Interpol, en diciembre de 2013, anular la orden contra Pastora, e informó el pasado día 4 que el organismo internacional lo había hecho y además había notificado a Costa Rica que no podrá usar sus canales para una eventual detención del exguerrillero.
«La respuesta de la Interpol es una tremenda derrota para el gobierno de Costa Rica, prácticamente la Interpol los regañó para que esto no volviera a suceder», dijo Pastora. Insistió en que el Gobierno de Costa Rica viola sus derechos humanos al intentar ubicarlo «entre los más mafiosos del mundo», y además es «hostil» con los nicaragüenses.
«El nicaragüense no va a Costa Rica porque le gusta, va por necesidad. Si un día se vienen los cortadores de café, de la construcción, y de trabajos domésticos, los costarricenses se verían en problemas», añadió.