La Ley Orgánica del Banco Central establece en su artículo 20 las causales para la destitución de su presidente, así como el procedimiento que se debe cumplir para removerlo del cargo. De manera que al destituir bruscamente al presidente del Banco Central, lo cual no es de su competencia legal, Daniel Ortega violó la Ley de manera flagrante y demostró una vez más su desprecio, ya no solo a la institucionalidad política sino también a la institucionalidad económica del país.
A pesar de eso, gracias al esfuerzo de entendimiento de la empresa privada con el Gobierno, se ha logrado mantener la estabilidad macroeconómica del país entendida como una economía con inflación de un dígito, crecimiento suficiente para generar empleo y reducir la pobreza, superávit fiscal, crecientes reservas internacionales, acceso a nuevos mercados externos y estabilidad financiera.
Sin embargo, hay mucho por hacer en temas como la productividad individual, empresarial y de país; agilización de la tramitología para facilitar nuevas inversiones nacionales y extranjeras; mejoras en la infraestructura económica; recursos humanos debidamente educados a nivel universitario y técnico; innovación tecnológica; institucionalización del sistema económico de mercado y, más aún, respeto a la propiedad privada.
Falta un andamiaje institucional que genere confianza a la inversión nacional y extranjera . También es necesaria la transparencia gubernamental. La corrupción es definida por el Banco Mundial como un cáncer de los países en desarrollo que abre brechas económicas y sociales cada vez más difíciles de sobrellevar por la mucha gente que vive en la pobreza, la pobreza extrema o la “línea de la sobrevivencia”, adonde ha sido orillada la clase media.
La estabilidad macroeconómica debe ser para que todos los nicaragüenses tengan libertad de oportunidades y de acceso, en igualdad de condiciones, al bienestar social y económico. De lo que se trata es de que existan las mismas oportunidades de prosperar para todos, lo que no necesariamente se traduce en igualdad de resultados para todos en términos de bienestar económico y social. Los resultados específicos son fruto del esfuerzo y del talento de cada quien, pero la igualdad en las condiciones para poder prosperar es un esfuerzo de nación que involucra de manera crucial al Estado, sobre todo a través de la minimización o eliminación de las fallas del mercado, en primer lugar de los cárteles y los monopolios.
El populismo y el clientelismo político que practica el régimen orteguista es un gran obstáculo a la igualdad de oportunidades. Un orteguista tiene más posibilidades de prosperar económica y socialmente, que alguien que no lo es. El eslogan “solidarios, cristianos y socialistas” es una frase hueca de un gobierno manipulador en sus decisiones, acciones y resultados económicos, sociales y políticos. Si el 2014 trajera la recuperación de la institucionalidad política democrática y más institucionalidad económica, el país sería más atractivo a la inversión nacional y extranjera y, por ende, habría menos desigualdad social, más igualdad de oportunidades y más y mejores empleos para todos los nicaragüenses, sin exclusión de nadie por motivos ideológicos y políticos.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A