Una imagen surrealista nos muestra a un Rubén Darío tan amado y adorado, en un país, su país, donde la cultura se cae a pedazos. Nariz quebrada, daños en la barbilla y pecho, y el color negro azulado del concreto que se muere poco a poco. El busto del Príncipe de las Letras Castellanas, en el mes que se le dedican homenajes públicos, está en la entrada principal de Ciudad Darío, empalme Las Calabazas. Más información VIDA 2
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