México/EFE
El gobernador del estado mexicano de Michoacán, Fausto Vallejo, visitó hoy el municipio de Apatzingán, considerado el principal feudo del cártel de Los Caballeros Templarios, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
Se trata de su segunda visita a Apatzingán desde el martes pasado, cuando las fuerzas federales asumieron la seguridad de ese municipio en el marco de una amplia operación lanzada por el Gobierno de Enrique Peña Nieto para restaurar el orden en la región de Tierra Caliente.
Vallejo anunció el 13 de enero pasado que despacharía de manera recurrente en ese municipio asolado por una ola de violencia desatada por los «templarios» ante la expansión de grupos de civiles que tomaron las armas hace un año para defenderse de esa organización criminal.
Durante su visita, el político del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) encabezó una reunión con su gabinete de seguridad, mandos del Ejército, la Marina y la Policía Federal.
El encuentro, en el que participó el comisionado especial para Michoacán, Alfredo Castillo, se llevó a cabo en las instalaciones en la 43 zona militar bajo un fuerte dispositivo de seguridad y cerrado a la prensa, según constató Efe.
Al término de dicha reunión, Vallejo se trasladó a la presidencia municipal para entrevistarse con el alcalde Uriel Chávez y pequeños empresarios de la región afectados por la violencia, a los que ofreció apoyos económicos.
Esta misma tarde regresó a Morelia, la capital de Michoacán, donde tiene previsto anunciar en rueda de prensa los resultados de su visita a Apatzingán.
La crisis en Tierra Caliente se agudizó en las últimas semanas después de que civiles que integran grupos de autodefensa arrebataran el control de varios municipios a Los Caballeros Templarios.
Ello motivó la respuesta de los «templarios» con la quema de vehículos, comercios y oficinas gubernamentales, así como el bloqueo de carreteras.
Las fuerzas federales han detenido en la última semana a 46 «probables responsables de diversos delitos» en la región, entre ellos Jesús Vásquez, alias «El Toro», considerado uno de los siete cabecillas de Los Caballeros Templarios.
Las autodefensas, la mayoría apoyadas por empresarios locales hartos de la extorsión y la inseguridad, exigen a las autoridades federales la captura de dichos líderes como condición para entregar las armas y regresar a sus comunidades de origen.
En declaraciones a Radio Fórmula, Castillo destacó que el control territorial de la zona «ha sido menos complejo» de lo que se llegó a pensar.
Ahora, apuntó, es necesario «convencer, a través de acciones muy concretas, que efectivamente hay una depuración» de las policías municipales, muchas de ellas infiltradas por el crimen organizado, y que «el Estado está garantizando la seguridad tanto de las personas como de las actividades económicas».