Mabel Calero
Cientos de turistas nacionales y extranjeros llegaron ayer a disfrutar de las fiestas patronales de Diriamba en honor a San Sebastián, donde se combina la cultura, la devoción y una gastronomía envidiable.
Antes de salir la procesión se realizó la misa solemne presidida por el cardenal Leopoldo Brenes Solórzano, quien fue recibido con mucha emoción por el pueblo diriambino.
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“San Sebastián nos invita a tener a Cristo en nuestras vidas y cuando Cristo es el centro de nuestra vida somos capaces de muchas cosas, tenemos la capacidad de perdonar y de divulgar el Evangelio, así que hoy tenemos que cumplir con ese compromiso”, dijo.
Mientras se realizaba la misa, los bailantes del Güegüense, el Toro Huaco, las Húngaras y las Inditas hacían su presentación en el atrio de la Basílica Menor de San Sebastián.
Cada baile tradicional tiene su mayordomo y padrino que se encarga de los preparativos y de apoyar a los bailantes, la mayoría lo hace por devoción o gratitud por favores recibidos.
Luvy Rappaccioli es la mayordoma del Güegüense. Asegura que lo hace como una promesa después de haber sanado de cáncer.
En esta fiesta hay mucha devoción y fe, pues durante la procesión hay quienes llegan de rodillas a ponerle cintas a San Sebastián, otras reparten picadillo (indio viejo) y chicha jengibre.
“En el 2009 fui mayordomo y ahora por segunda vez estoy haciendo esto por devoción y el amor que le tengo a Diriamba, yo estoy muy emocionado al ver cómo se mantiene firme en las tradiciones de esta ciudad”, refirió Silvio Mendieta, mayordomo de las fiestas patronales.
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