En el país el 25 por ciento de las 8,523 escuelas públicas están en malas condiciones. Y uno de los factores para garantizar la calidad educativa es que las aulas tengan las condiciones necesarias para el proceso enseñanza-aprendizaje LA PRENSA/MAYNOR

Educar con calidad y no llenar aulas

Nicaragua debería enfocarse en definir un sistema educativo de calidad y con estándares internacionales y dejar a un lado el discurso de la “restitución de derechos” que hasta el momento ha engrosado las listas de alumnos en las aulas de clases, pero ha restado calidad en el aprendizaje de los escolares.

Jeniffer Castillo Bermúdez

Nicaragua debería enfocarse en definir un sistema educativo de calidad y con estándares internacionales y dejar a un lado el discurso de la “restitución de derechos” que hasta el momento ha engrosado las listas de alumnos en las aulas de clases, pero ha restado calidad en el aprendizaje de los escolares.

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“La restitución de derechos en la educación es un discurso muy importante (pero) que hay que profundizarlo porque una cosa es que ingresen los alumnos, que logremos mayor cobertura, pero tenemos que al interior trabajar en el tema del derecho, la equidad, el derecho a recibir una educación de calidad. Revisemos si es así, revisemos si me están dando una educación que por ser rural es de cuarta clase o que por ser privado es de primera clase (…) El derecho no es solo la cobertura, que tengan buenas condiciones en el aula, que tengan buena atención, que tengan buena metodología, que tengan textos porque si no es así entonces no hay restitución de derechos”, afirma Rafael Lucio, miembro de la ACN.

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Esto, apunta Rafael Lucio Gil, coordinador del Instituto de Educación de la Universidad Centroamericana (Ideuca), se debe a que —entre otras cosas — el maestro no es tan competente para aplicar el currículo, la escuela no tiene las condiciones necesarias para desarrollar el proceso enseñanza-aprendizaje, el alumno no dispone de textos y en muchos casos los padres de familia no siempre están pendientes de la educación de sus hijos.

Además, “el estudiante no ha asumido su papel y su responsabilidad con su educación”, afirma el también miembro de la Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN).

Por eso es que los bajos resultados en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), a criterio de Lucio, deben ser una “alerta” para toda la nación.

“El error como país en el tema educativo es que solo nos preocupamos cuando la válvula de presión estalla y sentimos que hay un problema grave. Lo importante es estar al tanto de que lo que ocurre con los bachilleres no es más que un resultado acumulativo, sistémico, no es un resultado improvisado, es algo que proviene de las deficiencias que se van generando desde la primaria cuando tenemos maestros no bien preparados que enseñan muy mal las matemáticas porque ni ellos mismos dominan bien la aritmética”, dice Lucio.

Esta semana, la UNI informó que solo 203 estudiantes, de 2,600 que se presentaron al examen de admisión, lograron aprobar la prueba con más de 60 puntos, el mínimo para aprobar. El año pasado los aprobados fueron 136, de 2,400 bachilleres.

ESPACIOS CERRADOS

Ernesto Medina, presidente del Foro Eduquemos, plantea la necesidad de “abrir espacios para construir de forma conjunta un plan educativo de nación” en el que se incluyan las prioridades del sistema escolar y se defina qué tipo de educación es la que se ofrecerá a los estudiantes.

Sin embargo, los espacios educativos para consultas permanecen cerrados, lamenta Medina. Por ejemplo, la Ley General de la Educación establece la conformación del Consejo Nacional de la Educación, liderado por la Vicepresidencia de la República, pero hasta el momento permanece inactivo.

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COMENTARIOS

  1. Reglas al desorden
    Hace 13 años

    Los alumnus como parte principal e interesados por su futuro y viendo el desastre q se presenta cada ano cuando desean ingresar a la Universidad, no deberian prestarse a ser usados en eventos q no tienen nada q ver nada con sus clases o q obstruyen su ciclo de ensenanza. Y el gobierno deberia respetarlos y no usarlos para abultar concentraciones de partido. Mientras q los padres de familia tienen el ineluble deber de ser exigentes con su pupilos.

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