Varios egipcios forman fila para votar sobre la nueva Constitución, el 15 de enero de 2014, en El Cairo

Segundo día de un referéndum clave para el futuro de Al Sisi en Egipto

Los colegios electorales volvieron a abrir este miércoles en Egipto para la segunda y última jornada de votación sobre la nueva Constitución, un referéndum convertido en plebiscito sobre el general Abdel Fatah al Sisi, jefe del Ejército y hombre fuerte del país.

Los colegios electorales volvieron a abrir este miércoles en Egipto para la segunda y última jornada de votación sobre la nueva Constitución, un referéndum convertido en plebiscito sobre el general Abdel Fatah al Sisi, jefe del Ejército y hombre fuerte del país.

Las urnas abrieron a las 07H00 GMT para que los votantes, como se espera, aprueben la nueva Constitución —a pesar del boicot de los islamistas partidarios del expresidente Mohamed Mursi— que sustituirá a la actual, redactada durante la presidencia de Mursi, con un 64% de votos favorables.

La votación se desarrolló con normalidad en la mayoría de los colegios electorales el martes, aunque según los últimos datos, nueve personas murieron en enfrentamientos en las afueras de El Cairo entre partidarios de Mursi, grupos detractores y la Policía.

Además, unas 250 personas fueron detenidas, entre ellas miembros de los Hermanos Musulmanes, el movimiento de Mursi, por perturbar la votación en algunas zonas.

Los enfrentamientos del martes pusieron de manifiesto la debilidad de las fuerzas en el poder en el país árabe más poblado, que todavía se resiente por el derrocamiento de Mursi y por la dura represión a sus partidarios.

Más de mil personas murieron en enfrentamientos entre partidarios de Mursi y la Policía desde que el ejército retiró a Mursi del poder en julio, y otros miles fueron detenidos, entre ellos la mayor parte de los líderes de los Hermanos Musulmanes.

Además, se han multiplicado los atentados, reivindicados por grupos 'yihadistas' que aseguran inspirarse en Al Qaeda, aunque el Gobierno responsabiliza a los Hermanos Musulmanes.

La portavoz adjunta del Departamento de Estado estadounidense, Marie Harf, expresó la preocupación de EEUU por las informaciones sobre hechos violentos durante la primera jornada de voto, pero dijo que esperaba los informes de «observadores egipcios e internacionales independientes sobre los méritos técnicos del referéndum en curso». También dijo que una cláusula de un proyecto de ley que se prevé que apruebe el Congreso el viernes, permitirá a la Casa Blanca descongelar 1.500 millones de dólares de ayuda para Egipto si se certifica que el país «ha celebrado un referéndum constitucional y está dando pasos para apoyar una transición democrática».

La prensa egipcia, que pidió unánimemente votar «sí», alabó el desarrollo de la primera jornada de votación. «Sí, aunque los criminales lo odien», decía en su portada el diario privado Al Waft, en referencia a los partidarios de Mursi. «Los egipcios eligen su futuro», titulaba por su parte el estatal Al Gomhuria.

El Gobierno egipcio espera que un amplio apoyo a la nueva Constitución sirva para apuntalar su cuestionada autoridad, mientras que Al Sisi, por su parte, lo ve como un «indicador» de su popularidad, dijo un funcionario cercano al general.

El Gobierno interino aseguró que tras el referéndum habrá elecciones legislativas y presidenciales. Aunque no está claro cuántos egipcios habrán votado al final del día, se espera que la Constitución sea aprobada. Sus partidarios esperan que reciba al menos un 70% de votos favorables.

Las autoridades temen que un bajo apoyo refuerce la posición de los opositores islamistas, que denuncian un «golpe de Estado» contra Mursi, y ponga en duda su legitimidad, según los analistas.

Las fuerzas de seguridad se desplegaron por todo el país ante el temor de que los recientes ataques disuadan a los votantes de acudir a las urnas.

Aunque para muchos islamistas Al Sisi está considerado como el hombre que derrocó al primer presidente civil democráticamente elegido en Egipto, el general cuenta con el apoyo de millones de personas.

Muchos esperan que Al Sisi, que también es viceprimer ministro y ministro de Defensa, se presente a las elecciones presidenciales. Él mismo dijo que lo haría si el pueblo «lo pide».

El proyecto de constitución no incluye las referencias religiosas añadidas bajo la presidencia de Mursi, pero modifica muy poco los mandos institucionales e incrementa los ya amplios poderes del Ejército.

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