El representante del BID dice que ahora el reto con estas empresas es lograr que estas logren diferenciar entre el manejo de sus pulperías como pequeñas empresas y los gastos del hogar, eso garantizará la sobrevivencia de las mismas.
Wendy Álvarez Hidalgo y Humberto Galo Romero
Hace dos décadas doña Karla Escobar decidió iniciar una pulpería en el barrio Germán Pomares, en Managua, como una alternativa de sobrevivencia del hogar. “Iniciamos vendiendo pocos productos, lo básico”, recuerda.
Con la anémica ganancia que obtenía de la venta, Escobar se abastecía con compras en los mercados capitalinos. Esa realidad financiera le impedía nutrir y diversificar su menú de productos.
En 2012, esta pulpera logró transformar su negocio tras ser incorporada a un novedoso programa que combina el uso del factoraje con la tecnología móvil.
Las grandes distribuidoras de productos la incluyeron en sus rutas de agentes de preventas, donde no solo le llevaban la mercancía hasta la puerta de su casa, sino también que le pusieron a su alcance de su celular un crédito que se puede activar con solo un clic.
Se trata de Movilfactor, un novedoso programa que impulsa el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Credifactor, que está permitiendo capitalizar a más de 2,200 pulperías de Managua y que pronto se extenderá a otras regiones del país.
El representante del BID en Nicaragua, Carlos Melo, dijo que la idea es impulsar el uso del factoraje o factura cambiaria, un mecanismo financiero que si bien ofrece muchas ventajas para los pequeños y medianos negocios que no pueden tener acceso a la banca, este todavía no se aprovecha al máximo.
Y es por eso que el BID destinó 2.35 millones de dólares para impulsar a través del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) a la industria del factoraje. Con ese fondo, este organismo asistió a Credifactor en la ejecución de un proyecto piloto que consistía llevar liquidez a los micronegocios casi de forma inmediata.
- “El reto es que estos negocios aprendan sobre la buena gobernanza corporativa para garantizar su subsistencia”.
- Carlos Melo, representante del BID en Nicaragua.
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¿Cómo funciona? Escobar lo explica así: “A nosotros nos visitan agentes de venta, elaboramos un pedido por 1,500 córdobas, en dos días nos entregan lo solicitado y después de eso tenemos doce días para cancelar la factura, eso nos permite incrementar los productos que ofertamos en la venta”.
Y si la compra se hace a través de movilfactor, la transacción se realiza mediante teléfonos celulares, el pulpero envía un mensaje de texto al número 1818 en el cual se incluye código de identificación para la orden, el monto de la facturación, el código de la pulpería y el del vendedor. Una vez aprobada la transacción el dueño del negocio dispone de los 12 días para cancelar.
La distribuidora de productos que trabaja con Credifactor es Diinsa, la que tiene un registro de las pulperías beneficiadas y las que pueden recibir este tipo de financiamiento. Este proyecto se extenderá a la zona conocida como Los Pueblos, entre otros.
URGE CAPITALIZAR A PYMES
En Nicaragua más del 80 por ciento de la matriz empresaria son pequeñas y medianas empresas, que aportan más del 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones del sector.
Christopher Oviedo, gerente de Crédito, Promoción y Mercadeo de Credifactor, dice que “en Nicaragua el 70 por ciento de las pymes desaparecen a los tres años por falta de capital de trabajo”. Y este programa precisamente busca la sostenibilidad en este caso de las pulperías.
“Tenemos afiliadas a 2,200 pulperías, de este total tenemos 1,600 con créditos aprobados, de este segundo grupo aproximadamente unos 900 empresarios están haciendo uso de la línea crediticia, cuyo desembolso promedio es de 750 córdobas”, explica.
El representante del BID reconoce los alcances positivos del programa, y señaló que se debe seguir trabajando para profundizar más el uso del factoraje a través del celular.
PROGRAMA CON ROSTRO DE MUJER
Ana Cecilia Sánchez, especialista Líder Fomin Nicaragua, dijo que uno de los logros de este programa es que se ha podido beneficiar a mujeres cabeza de familias, que no son bancarizables.
Del total de beneficiarios, el 90.4 por ciento son mujeres, cuyo rango de edad es de entre 30 y 60 años y el nivel de escolaridad (primaria-secundaria) es 73 por ciento, detalla.
Además de financiamiento, los dueños de pulperías han recibido capacitación sobre cómo hacer crecer el inventario y surtido de productos, seleccionar mejor los productos, ubicarlos adecuadamente y ordenarlos según vencimiento, mejorar la atención a los clientes, la comunicación con proveedores y dar una buena imagen, registrar las cuentas por cobrar, cuentas por pagar, costo de energía y llevar un calendario de entregas para tener más orden al realizar los pedidos y facilitar su levantamiento.
Sánchez manifiesta que la ventaja de este programa es que las pulperías están empezando a crear récord crediticio, lo que les permitirá insertarse en el sistema financiero nacional formal, incluso tener acceso a la banca privada.
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