La conmemoración del 36 aniversario de la muerte del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, durante la cual los demócratas nicaragüenses reivindicaron e inauguraron su estatua erigida en el sitio donde fue asesinado el 10 de enero de 1978, reunió al más amplio abanico ideológico y político que era posible imaginar. Esa representación amplia y plural hizo evocar a la Unión Democrática de Liberación (Udel), que precisamente por convocatoria y bajo el liderazgo del doctor Chamorro Cardenal se formó en diciembre de 1974, y fue, como él mismo la definiera, una extraordinaria simbiosis político-laboral que unió a conservadores y liberales con social cristianos, social demócratas, socialistas y sindicalistas.
En realidad, la concentración de ayer para desagraviar el monumento al Héroe Nacional y Mártir de las Libertades Públicas, demostró que el legado del doctor Chamorro es una poderosa fuerza simbólica y moral que puede unir a todos los grupos, movimientos sociales y partidos que luchan, cada cual a su manera y según sus posibilidades, por el restablecimiento de la democracia.
Es que el doctor Chamorro Cardenal, además de intrépido luchador por la libertad de prensa y la democracia, fue un apóstol de la unidad a la cual consideraba condición indispensable para derrotar a la dictadura y establecer la república democrática.
“No es hora esta de filigranas ideológicas, ni es hora de cobrar agravios entre unos y otros. Es hora de entrar a una lucha pareja, en defensa de algo que es común a todos: la República”. Pareciera que el doctor Chamorro Cardenal, con esas palabras escritas el 29 de septiembre de 1966 en un editorial de LA PRENSA titulado “La unidad evitará la muerte de una República”, se refería a quienes en la actualidad son opositores a la dictadura orteguista, quienes se atacan ferozmente unos a otros y se destrozan moralmente entre ellos, en vez de poner a un lado sus diferencias y unirse contra el enemigo común, aunque sea para defender su propia sobrevivencia.
“Apenas han comenzado los delegados de las diversas facciones a sentarse en una mesa redonda, cuando desde una puerta trasera, o desde un cuarto vecino (da lo mismo) comienzan a salir las chifletas, los dimes y los diretes”, había criticado antes el doctor Chamorro Cardenal, en otro editorial de LA PRENSA titulado “Hay que insistir siempre en la unión”, publicado en LA PRENSA del miércoles 25 de mayo del mismo 1966. Y en un editorial más de LA PRENSA, titulado “La unión será en la Zaranda” (como se llamaba a los vehículos que usaba la Guardia Nacional somocista para trasladar a los presos hacia las cárceles), el doctor Chamorro sentenció: “Si nos ponemos de acuerdo no será difícil triunfar, pero si continuamos divididos, porque uno quiere ser diputado número seis, y otro número cuatro, y porque el partido tal y el partido cual piensan más en función de partido que de patria, ni se mejorará la patria ni se salvará el partido”.
Aquel clamor del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, por la unidad para salvar la República, para conquistar la libertad y la democracia, se escuchó con fuerza y claridad, ayer, en la conmemoración del 36 aniversario de su asesinato. Todos lo oyeron. Ojalá que todos lo entendieran y lo atendieran.
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