Vladimir Vásquez
Entre el 20 y 25 de este mes quedará definido el futuro del proyecto hidroeléctrico Tumarín, cuyos retrasos han generado preocupación en todo el sector eléctrico.
Generaría unos 253 megavatios de energía, que contribuirían a que Nicaragua cambie la matriz energética.
Si el proyecto no se realiza el Gobierno ya tiene obras alternativas como Copalar.
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Fuentes del sector empresarial indicaron a LA PRENSA que la delegación del Gobierno brasileño llegaría en esas fechas acompañada de representantes de Electrobras, pero no hay certeza de que esta delegación firme un nuevo acuerdo con el Gobierno.
Lo que sí parece ser una decisión firme de la Central de Hidroeléctricas de Nicaragua es que no permitirán el ingreso de Albanisa como accionista del proyecto, dijo la fuente. “Yo creo que es un tema que está superado, ahora solo falta definir los precios (de las tarifas)”, explicó la fuente.
De las negociaciones que se realicen este mes y que fueron pospuestas desde diciembre, depende también que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social desembolse unos 342 millones de dólares para invertir en Tumarín y otros recursos provenientes del Banco Centroamericano de Integración Económica.
“Los 30 millones de dólares que se han gastado hasta ahora son de los inversionistas, no de los bancos”, indicó.
Incluso el pago de las indemnizaciones a los pobladores, productores y comerciantes de Apawás, en la Región Autónoma del Atlántico Sur, depende de la conclusión de esas negociaciones que están por realizarse. Una vez concluida la negociación se pasaría a pagar un monto de 1,200 dólares por manzana de tierra afectada por la inversión.
Anteriormente, las fuentes indicaron que el arranque de este proyecto depende de una solución satisfactoria al retraso que se ha tenido por no poder acordar un precio de venta de la energía que genere Tumarín.
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