Para eventos especiales nos esforzamos un poco más en la cocina invirtiendo en nuestros platillos y una de las preparaciones más comunes son las salsas para acompañar, ya sea as carnes o las pastas. Suele pasar que al preparar una salsa, por más sencilla que sea nos queda muy espesa, más de lo que deseábamos. Un truco sencillo que podemos aplicar para evitar que esté menos espesa pero que conserve su sabor y densidad es agregar a la salsa un poco de leche —nunca agua—. De esta forma estaríamos mejorando su textura, sabor y forma.
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