Los pobladores de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN) y Jinotega esperan una pronta solución al problema de los intransitables caminos por donde tienen que pasar. Las vías dañadas repercuten en la economía de la gente porque los camiones no pueden sacar a tiempo la producción.
Las constantes lluvias han empeorado las vías de ambos lugares. En el caso de Jinotega, hay 100 kilómetros de caminos troncales destruidos en los municipios de El Cuá, San José de Bocay y Pantasma, mientras que solo en el municipio de Jinotega hay 30 kilómetros en mal estado.
En la RAAN, los transportistas sufren por los pegaderos como este, ubicado en el camino de Río Blanco hacia Mulukukú.
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