Erasmo Ramírez espera dar en este 2014 el salto de calidad que no ha podido dar en las dos campañas pasadas. LA PRENSA/ARCHIVO

Erasmo crece

Aun cuando se expresa con soltura y fluidez, Erasmo Ramírez parece más cómodo frente a una batería explosiva como la de los Rangers de Texas, que ante una decena de micrófonos inclinados hacia él.

Aun cuando se expresa con soltura y fluidez, Erasmo Ramírez parece más cómodo frente a una batería explosiva como la de los Rangers de Texas, que ante una decena de micrófonos inclinados hacia él.

“Prefiero lanzar que hablar”, dice al inicio, mientras esboza una sonrisa. Está ruborizado. Pero como lo hace en el montículo, termina por controlar las emociones y ofrece una buena presentación.

Ramírez es uno de los tres big leaguers nicaragüenses, y recién ha sido seleccionado como Atleta del Año en nuestro país. Ha venido a Managua para agradecer el reconocimiento y cambiar impresiones.

“Quiero agradecer que me hayan tomado en cuenta. Este reconocimiento es una motivación para mi carrera y un compromiso para tratar de ser mejor atleta, pero también mejor persona”, afirma.

Ramírez, quien pertenece a los Marineros de Seattle, acumuló récord de 5-3 y 4.98 en las Mayores. Luego tuvo 3-1 y 2.86 en Venezuela con los Cardenales de Lara, para al final llevarse el nombramiento.

“UNA TEMPORADA REGULAR”

Erasmo  rodeado de sus padres,  Erasmo  Ramírez y Lourdes Olivera.    LA PRENSA/GUILLERMO FLORES

¿Pensaste que ganarías el premio de Atleta del Año otra vez?

Estuve a la expectativa de ver cómo se desarrollaban las cosas y pensé que tenía algunas posibilidades, pero sabía que yo no podía controlar la voluntad de los votantes. Así que decidí esperar qué sucedía. Y pasó.

¿Te gusta la actuación que registraste a través del 2013?

No. Creo que tuve una temporada regular. Ni excelente ni mala, sino regular. Pero las lesiones me afectaron y en otro momento fueron mis inconsistencias. Al final, creo que pude haber lanzado mejor.

¿Has pensado qué pudiste hacer libre de lesiones en 2013?

Sí claro. Creo que quizá pude haber arañado las 15 victorias, que es una meta que yo tengo. Yo deseo lanzar lo mejor que puedo en cada salida, pero hay cosas que no podés controlar. Las lesiones son una de ellas.

Vos sano y Everth Cabrera sin castigo, habría sido un duelo…

Ah claro. Cabrera estaba en medio de un gran año cuando vino lo de la suspensión. Me dio tristeza que le haya pasado eso, porque tenía unos números tremendos, pero confiemos en que volverá a hacerlo bien.

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Erasmo Ramírez nació en Rivas el 2 de mayo de 1990. Debutó en las Ligas Mayores el 9 de abril del 2012. Desde ese momento, acumula 6-6 y 4.25 en su carrera, con 30 juegos y 131.1 innings con 105 ponches.

En el 2013 registró 5-3 y 4.98 en 14 partidos, con 72.1 entradas, 79 hits, 40 carreras limpias, 26 bases y 57 ponches, más 1.45 en su whip.

Este año espera atrapar uno de los puestos en la rotación de Seattle y tratar de aproximarse a los 15 triunfos, pero sobre todo, desea salud.

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¿Qué pensás de lo que sucedió con Cabrera y la suspensión?

Me sorprendió porque él tiene un talento natural y no necesita de una “ayuda extra” para rendir. Además es trabajador. No lo voy a criticar. Él tuvo sus razones y solo él puede explicarlas, pero va a regresar bien.

¿Qué lecciones te dejó el 2013 y como visualizás este año?

Las dificultades te hacen madurar y yo creo que en ese aspecto mejoré bastante. Estar lesionado o ser inconsistente es fregado, pero todo es parte de las experiencias que te hacen crecer y considero que estoy mejor preparado para rendir ahora.

¿Te sentís un mejor lanzador en este momento que antes?

Sí, me siento mejor ahora. Pero en realidad, me siento un mejor pícher que, digamos, un lanzador. Hablo de utilizar bien el talento, de lanzar más con inteligencia que con fuerza. Creo que esa es la clave en este trabajo. Lanzar con la cabeza. Y yo sé que soy un lanzador de control y no un tirador de poder.

“SEATTLE ESTÁ ARMADO”

¿Cómo podés graficar ese progreso que has experimentado?

Por ejemplo, hay veces en las que puedo lanzar a 95 millas, pero en otras no paso de 87. Entonces, el día que no paso de 87 tengo que aprender a sobrevivir con eso, no tratar de hacer más para llegar a las 95.

¿Por ese esfuerzo extra es que han venido algunas lesiones?

Exactamente. He tratado de hacer más de lo que puedo, y termino con lesiones. Pero también, han tenido que ver fallas en mi mecánica, sobre todo en el punto donde suelto la bola. Eso lo mejoré en Venezuela.

No hay garantía de nada, pero ¿creés que te veremos sano?

Sí, esa es mi meta este año. Yo soy el primero que desea estar sano. Para eso voy a tener más cuidado en mi preparación en esta etapa y así llegar listo para el entrenamiento de primavera porque la pelea es dura.

¿Cuál es el escenario que vislumbrás para esta temporada?

Una lucha durísima por cada puestos. El equipo se ha armado bien. Es un mejor equipo. Y aunque solo se habla de Robinson Canó, el staff de lanzadores va a tener una lucha cerrada por los puestos del tres en adelante en la rotación y ahí yo espero meter el brazo a fondo.

Seguros están ahí Félix Hernández y Hisashi Iwamuka ¿no?

Bueno, también se habla de que los Marineros desean a Masahiro Tanaka, el japonés que está cotizado. Además, están los jóvenes Taijuan Walker, James Paxton y Danny Hultzen. La lucha estará dura.

¿Qué sería lo peor que puede ocurrirte en ese contexto?

No lo sé, pero que inicie en las Ligas Menores no sería un drama. Donde yo lance, trataré de hacer lo mejor. Hay otros 29 equipos que pueden apreciar lo que hago. Pero antes, me tienen que ganar la pelea en Seattle.

¿A lo inmediato, qué tenés que mejorar para ser mejor pícher?

Mejorar mi concentración. Yo no puedo un día levantarme con un ánimo al máximo, y al siguiente, sentir dudas. Tengo que ser consistente en todo. Sobre todo con mi control. Esa es la clave para mí.

¿Cómo definirías el control y qué hacés para mejorar?

El control es lanzar strikes de forma consistente. Pero yo no quiero ser un lanzador de strikes. Quiero ser un lanzador de envíos controlados. Es decir, quiero que los picheos vayan donde yo desee que vayan.

¿Y cómo estás consiguiendo eso, o cómo lo lograrás?

Trabajando duro. Eso se logra a base de repeticiones. No lanzando la bola a lo loco, sino haciéndolo con un objetivo claro. Se trata de seguir siendo agresivo, pero con inteligencia. Esa es la clave en este juego.

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