Miguel Cabrera es el mejor bateador del beisbol y hace a los Tigres de Detroit el mejor equipo del juego. LA PRENSA/ARCHIVO

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El arribo del rematador Joe Nathan llega a resolver parte del problema del bullpen de los Tigres de Detroit, quienes encabezan el ranking de los mejores equipos de las Grandes Ligas.

El arribo del rematador Joe Nathan llega a resolver parte del problema del bullpen de los Tigres de Detroit, quienes encabezan el ranking de los mejores equipos de las Grandes Ligas.

1. Tigres de Detroit

Algunos de los equipos que utilizan estadísticas avanzadas decidieron al final de la pasada campaña regul

ar que los Tigres eran el mejor equipo en la Liga Americana, por mucho. Esto, a pesar de tener un bullpen que pasó por varios cambios en su posición de cerrador, y a pesar de tener lo que muchos catalogaban la peor defensiva en las mayores.

Los Tigres ganaron la División Central de la Liga Americana por tercer año seguido, y de nuevo no pudieron ganar la Serie Mundial, al perder ante Boston en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Y desde el final de la temporada, el gerente de Detroit, David Dombrowski, se la ha pasado intentando llenar los huecos.

Permitió que Jhonny Peralta se fuera, lo que consolidó que José Iglesias se quedara en el campocorto. Cambió a Prince Fielder por Ian Kinsler, un cambio que mejorará la defensa de los Tigres, porque Miguel Cabrera ahora se moverá a la posición que debería estar jugando: la primera base. Con Rajai Davis ocupando el jardín izquierdo como parte de un comité con Andy Dirks, Detroit ahora debería tener un muy buen grupo de jardineros, al igual que más velocidad en el equipo.

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Para muchos los banderines consecutivos de los Atléticos de Oakland en su división con una nómina que representa la mitad de sus principales competidores son más impresionantes que una victoria en la Serie Mundial.

Será crucial para ellos que Josh Donaldson y Jed Lowrie sigan siendo anclas en esa alineación, porque los Atléticos no están realmente preparados para aguantar un posible retroceso. Les ayudaría mucho si Yoenis Céspedes tiene una temporada de recuperación.

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Y Dombrowski añadió además al mejor cerrador disponible, Joe Nathan, quien tuvo efectividad de 1.39 en 2013. Algunos equipos tenían preocupaciones de que Nathan, quien cumplirá 40 años en 2014, pierda su repertorio en el próximo par de años. Pero los Tigres son más un equipo de ganar ahora que cualquier otro en el beisbol, con un equipo diseñado para no solo llegar a la postemporada, sino para dar el paso final para su dueño Mike Ilitch y ganar la Serie Mundial. Los Tigres tienen la habilidad de hacer que eso ocurra la próxima temporada, con su rotación dominante, su mejorado bullpen y defensa, y su alineación más funcional, bajo el mando de su nuevo manager Brad Ausmus.

2. Dodgers de Los Ángeles

Ellos no han hecho una gran movida en lo que va del invierno, al firmar de vuelta a Juan Uribe, Brian Wilson y J.P. Howell, y conseguir a Dan Haren con un contrato de un año. Pero incluso si no logran conseguir otro lanzador —Masahiro Tanaka, Matt Garza o David Price— ellos ya tienen un excelente cuerpo de lanzadores y, por supuesto, el dinero y la motivación para llenar sus huecos durante la temporada regular.

Un gerente dijo que cuando uno construye un equipo campeón, uno tiene que tomar en cuenta de un 5 a 10 por ciento adicional: La cantidad de dinero que uno necesita para llenar necesidades que se desarrollan por lesiones y por malas rachas inesperadas. Y ciertamente los Dodgers tienen eso.

3. Cardenales de San Luis

Ellos tienen la mejor colección de picheo de poder en todo el beisbol, con Michael Wacha, Trevor Rosenthal, Shelby Miller, Carlos Martínez y otros, en un cuerpo de lanzadores liderado por Adam Wainwright. La ofensiva podría ser tan buena como la del año pasado si Jhonny Peralta batea de la manera en que los Cardenales creen que lo hará y Matt Adams y Kolten Wong hacen la transición a ser jugadores regulares efectivos.

4. Medias Rojas de Boston

La oficina central de los Medias Rojas asimiló las lecciones aprendidas en el pasado y mantuvieron su disciplina en la temporada baja, y no sintieron la necesidad de tratar de superar la magia que logró Boston en el 2013.

Ellos no tuvieron que entregar ningún turno en el sorteo, ellos no se arrinconaron a sí mismos con contratos a largo plazo; la flexibilidad en su nómina sigue siendo el mantra de la gerencia.

Si Jackie Bradley Jr. no se desarrolla rápidamente en un útil jugador de Grandes Ligas, ellos van a tener un hueco en el jardín central y en el puesto de primer bate. Si Xander Bogaerts no llega al estrellato rápidamente —y la expectativa de los evaluadores rivales es que tiene la oportunidad de lograr un ascenso rápido, como Manny Machado— entonces el cuadro interior de Boston tendrá problemas. Los Medias Rojas tienen una gran interrogante ante ellos: Clay Buchholz estuvo entre los mejores lanzadores del deporte en la primera mitad de la temporada, y se perdió gran parte de la segunda mitad por lesiones, y realmente Boston no tiene idea de qué tipo de producción podrá proveer.

Pero la apuesta es que como parte de la nueva disciplina de Boston, la oficina central está preparada para mantenerse por un camino estable y mirando al escenario completo, en vez de irse por una persecución desenfrenada.

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