La noche de los cuchillos largos

Erick Ramírez


Muchos de los asesinatos políticos han sido a cuchillada limpia, unas más escalofriantes y profundas que otras, pero al fin  todas mortales; aunque a veces el arma utilizada no necesariamente  es un instrumento punzante, corto o largo, qué más da.    En el caso del general Balladares, acuchillado sin piedad por sus congéneres, el arma utilizada  no importa porque la estocada es la misma, semejante a una pasada de cuentas de sabor verde olivo.Es inevitable establecer un símil entre la separación de las filas castrenses de este general en lo que puede denominarse Operación Caín y la Operación Colibrí, la noche de los cuchillos largos, que fue la purga que tuvo lugar en Alemania  cuando el régimen nazi llevó a cabo una serie de asesinatos políticos para apoderarse de todas las estructuras del Estado alemán.   Ni más ni menos, esta Operación Caín (un hermano mata a su hermano) es para apoderarse del control del Ejército de Nicaragua.

Esto de la sucesión del mando del Ejército parece desatar una purga al mejor estilo de Hitler o  de Stalin que mandó a borrar del mapa a  sus antiguos hermanos ideológicos Trotski, Zinóviev, Kámenev, Bujarin y Piatakov, todos nombrados por Lenin como sus herederos políticos.  A Trotski,  fundador del Ejército Rojo y quien creyó sentirse seguro en México, a miles de kilómetros de Moscú,  Stalin mandó a que le clavaran piadosamente un pica hielo en la cabeza.    

La toma del poder, sea Alemania o la URSS, debía ser limpia y sin ninguna estela de sucesión.

En Nicaragua, la maniobra es igual y los resultados los mismos:  hacerse del control de la institución armada.  A partir de aquí no hay nada para nadie ni siquiera para los  que hicieron esta burda maniobra porque en cualquier momento les pueden aplicar la misma medicina, al fin y al cabo si no hay ley ni orden, todo puede suceder…les.Aquí todas las teorías resultaron trastocadas. Por lógica, y sobre todo en el Ejército y Policía, lo que cabe es el reemplazo ordenado de los mandos según su antigüedad.  Como las generaciones emergentes se incorporan al cuerpo castrense como la sangre al cuerpo humano, se incrustan en todos rincones posibles de manera que al correr de los años conocen el teje y maneje de la institución.  Con el paso del tiempo a los más veteranos, al igual que en la sociedad civil, les queda el camino de la jubilación, más jugosa y mayor que las que obtiene el jubilado común y silvestre.

El cuento de la experiencia acumulada para dejar en la línea de mando a los más sabios implica que el Estado Mayor del Ejército estará a la vuelta de la esquina formado por venerables ancianos luciendo gastados uniformes con chorros de medallas cuyo origen nadie conoce y esperando que alguien les escriba como el coronel de García Márquez.  Aquí valdrá más la fidelidad política de los viejos generales al dictador de turno que la sucesión de los oficiales de la Academia Militar cuya fidelidad al rojinegra está en duda.El eminente catedrático y jurista Carl Schmitt, de la época hitleriana, calificó a la noche de los cuchillos largos como “la más perfecta forma de administrar justicia” , algo que limpiamente parece haber sido adoptado por los compañeros de armas de Balladares.   

EL AUTOR ES DIRIGENTE HISTÓRICO SOCIALCRISTIANO.

COMENTARIOS

  1. La mesma Cosa
    Hace 13 años

    Hay que analaizar en el; partido social cristiano cuantos y quienes metieron cuchillo y contra quines que ha decir verdad ha sido la desgracia socialcristiana llena de caudillos antidemocraticos

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