Rezaye Álvarez M.
Como un excelente “jefe y guía” es descrito por los mismos boy scouts el reverendo Gustavo Wilson Bateman, quien hoy alcanza los 100 años de vida y es el último sobreviviente de la Tropa Número Uno Moravian de Bluefields.
¡Siempre listos! es el lema de los scouts, mismo que ha sido para Wilson una forma de vida y que se puede ver reflejado en los logros alcanzados no solo como scout sino también en su desempeño como director del Colegio Bautista de Managua, función que desempeño desde 1966 hasta 1979.
Unirse a los scouts implica formar parte de una organización que reúne a más de 30 millones de niños, jóvenes y adultos voluntarios de todo el mundo.
A cuatro años de cumplirse el centenario de la conformación de la primera tropa creada por Aubry Campbell Ingram y el pastor moravo Joseph Harrison en 1917, este movimiento trabaja en función de que sus miembros cultiven personalidades creativas, independientes y serviciales.
Es precisamente ese espíritu de servicio y entrega durante su vida lo que le merece a Wilson el reconocimiento de sus pares scouts, que a pesar de pertenecer a nuevas generaciones, conocen el trabajo que él realizó como ser cofundador de la Región Scout Interamericana.
Desde su llegada a Managua en 1932, todo fue trabajo para Wilson, primero como estudiante y luego como trabajador en el Colegio Bautista, donde inició como estudiante y fue promovido a inspector de internos, maestro de varias materias en diferentes años, subdirector y por ultimo como director.
Teniendo a Dios y a su familia como las prioridades en su vida, Wilson celebra los 100 años de vida, arropado por sus cinco hijos, 10 nietos y ocho bisnietos, así como por los Scouts de Nicaragua.
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