Generalmente se califica a la educación y decimos: “La educación está bien ”, o “por ahí va” : Alumnos uniformados, escuelas pintadas y con maestros bien pagados y “viviendo bonito” nos pueden llevar a pensar eso. Y nos referimos a la educación como “pésima”, o “muy mala” cuando vemos los desastres que se cometen en su nombre: maestros, alumnos y padres abusados malos salarios contenidos programáticos inapropiados o inconclusos “líderes” sindicales vendidos que “viven bonito” ¡Los extremos se juntan !
En todo caso, sin darnos cuenta, en nuestras valoraciones nos referimos únicamente, a un aspecto de la educación: La educación escolarizada. Y ya lo he dicho, la educación es como una naranja partida en dos mitades: una mitad corresponde a la educación formal: escuelas, maestros, horarios Pero, hay otra “mitad” que es muy importante: la educación informal.
La educación informal es “impartida” por padres de familia, vecinos, familiares, amigos que, desde la infancia, nos van enseñando conceptos, valores, hábitos, costumbres familiares, etc. Los griegos daban a esta “mitad” de la educación más importancia que a la primera “mitad”. Platón condenaba a los padres que descuidan a sus hijos y los dejan, únicamente, al cuidado del “pedagogo”. Aquel sabio, enfáticamente indicaba la obligación de revisar, supervisar y complementar la “educación formal” con los consejos y asistencia familiar estricta y constante; este espacio de educación incluye la revisión de la conducta de los funcionarios y personas adultas que, por su relevancia y funciones, ejercen influencia en los niños y jóvenes.
Lo anterior es más impactante en estos tiempos de la informática en la que esas conductas malas y buenas están al alcance de todos, a través de los variados y útiles medios de comunicación… El presidente, los rectores, la Policía, el Ejército, los ministros, los periodistas, los alcaldes, los empresarios todos se convierten y son maestros constantes de la educación informal que reciben nuestros jóvenes en esta gran escuela informal que es Nicaragua. Y, lo más grave repito es que esta educación incide más en los jóvenes que la educación pobre y desnutrida que se imparte en los colegios y universidades.
Un presidente violador de la Constitución y que irrespeta las instituciones —Somoza en vivo— una Policía y un Ejército que se pliegan a intereses personales y familiares —la Guardia Nacional en vivo— rectores y maestros universitarios que aplauden elecciones y otras acciones ilegales periodistas que cambian de criterios al paso verde de evidentes motivaciones Monseñores y pastores a los que el dinero les hace vender pasajes al cielo; alcaldes y funcionarios que no tienen sino afán de agradar al poder, “líderes estudiantiles” sin sentido de su labor, uniformados —muchos sin quererlo—, empresarios que se pliegan a momentáneos romances con el poder que, luego, se los comerá, incluso los taxistas, los buseros, los padres, abuelos y familiares somos parte de esa educación informal. Y, mal ejemplo damos si aceptamos lo inaceptable, si somos los que, con el silencio, la pasividad, volviendo la vista a otro lado, convencemos a los niños y jóvenes que esas conductas delictivas son las normales. Y, lo peor que hay que aspirar a ellas.
Hace unos días, varios antiguos amigos coincidimos en una plática en un restaurante fuera de Managua. Casi todos habíamos sido líderes estudiantiles en la universidad —años sesenta—. Uno de ellos, gran amigo y, antes, valiente y admirado sandinista y, ahora, decidido gobiernista, tildaba de “babosos” a varios “líderes” de aquellos tiempos que pasaron por el Gobierno y, luego, por varias causas, se alejaron del poder. ¡Andábamos con nuestras familias y sus hijos y nietos y nuestros hijos y nietos agachaban las cabezas mientras el susodicho contaba de cómo es posible y hasta fácil hacer plata con el favor de funcionarios gubernamentales Y ufano, mencionaba el nuevo estilo de vida que llevan los “elegidos”. En mis adentros pensaba en las palabras de aquel pensador. “¡Cómo es posible que haya gente tan pobre, pero tan pobre, que solo tenga plata ! Y, yo, iluso agrego: ¿Cuándo comenzaremos a pensar en valores que construyan nuevos ciudadanos realmente útiles a la patria?
Finamente, al llegar al mediodía de nuestras vidas —para algunos la tarde— y observando cómo se están creando oscuros nubarrones en el futuro patrio ¿seguimos aspirando a una nueva Nicaragua ?
Un pensamiento: “No hay prisión más oscura, ni más vulnerable que la de un dictador”.
¡Dios mío! ¡Por qué tardas! El autor es maestro.
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