Juan Vega Gonzales (*)
En la familia como en los negocios hay patrones comunes a seguir en lo que se refiere a los valores, la formación y la protección, desde la perspectiva del jefe(a) de familia y/o gerente del negocio, para fomentar el bienestar de las personas que le rodean.
1. Inculque valores. Los valores son base del desarrollo/resultados que una persona/empresa puede llegar a tener.
Una paternidad responsable se ocupa de inculcar mínimamente valores de honestidad, puntualidad, responsabilidad, trabajo, colaboración y ayuda mutua.
Los valores no se inculcan solamente de boca para fuera, se lidera dando el ejemplo. No es creíble pedir a otros que hagan lo que uno mismo no hace. Lidere con el ejemplo y oriente con la experiencia y análisis objetivo de hechos y tendencias. Si quiere puntualidad, empiece llegando a tiempo.
2. Forme (desarrolle capacidades). Sería iluso esperar resultados positivos si no se ocupa de desarrollar capacidades/habilidades necesarias en las personas. La responsabilidad educativa implica ocuparse de la formación de las personas (trátese de hijos o colaboradores), asegurándose que aprenden lo necesario para tener éxito y ser personas de bien.
El desarrollo efectivo de capacidades precisa simplificar las cosas a lo esencial, estimular el uso del sentido común y orientarse a cosas prácticas (como hacer las cosas), que sean de utilidad para el día a día.
La experiencia es buena maestra; por lo que corresponde identificar cuáles son/fueron las acciones a seguir y acciones a evitar, para que las cosas salieran/se hicieran bien; y posteriormente clone esas buenas prácticas e integrarlas como parte del proceso que realizan las personas que le rodean.
3. Proteja y acompañe. Provea las necesidades financieras y emocionales de las personas con las que interactúa. Motive, apoye, dé seguimiento y retroalimente cuando se detecten tanto aspectos positivos como errores, problemas o tendencias peligrosas.
Actúe a tiempo cuando detecte un problema (evite que crezca/se vuelva costumbre difícil de cambiar) u oportunidad que pueda aprovechar.
En presencia de vínculos sanguíneos y/o mucho tiempo de convivencia, las relaciones pueden tensionarse; lo que implica la necesidad de doble dosis de optimismo, paciencia y comprensión. Póngase en los zapatos de la otra persona.
Una paternidad responsable se ocupa del objetivo de bienestar familiar y de negocios, lo que a su vez precisa de una buena comunicación que forme valores, desarrolle capacidades, proteja y acompañe.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C