El sonido del genio

Sus teclas negro y marfil son las de un piano, pero al ser ejecutado por un músico vibra y suena como un violonchelo: se trata de la “viola organista”, un diseño del genial Leonardo da Vinci.

El pianista polaco Slawomir Zubrzycki.  LA PRENSA/AFP

Sus teclas negro y marfil son las de un piano, pero al ser ejecutado por un músico vibra y suena como un violonchelo: se trata de la “viola organista”, un diseño del genial Leonardo da Vinci.

Hacia fines del siglo XV, el autor de la célebre Gioconda , quizás el mayor talento del Renacimiento por su eclecticismo, inventó su “viola organista”, un extraño instrumento con aspecto de piano que combina el teclado con el arco para cuerdas.

Más de quinientos años después, el pianista polaco Slawomir Zubrzycki, quien disfruta construyendo instrumentos además de ser un apasionado de la música más clásica, la sacó del olvido.

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Da Vinci nunca pudo escuchar su sonido de la viola organista, puesto que por razones desconocidas no lo hizo construir, subraya el pianista polaco Slawomir Zubrzycki.

“Es difícil de imaginar qué habría pensado, pero espero que le gustase lo que yo hice”, agrega.

Para su realización, el músico dedicó durante tres años de su vida por lo menos 5,000 horas de trabajo, y su costo fue de unos 7, 174 euros.

El Museo de Instrumentos de Música de Bruselas (MIM) posee un instrumento de este tipo construido hacia 1625 en España por Raimundo Truchado.

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“Leonardo da Vinci inventó su instrumento entre 1470 y 1480”, explicó este afable cincuentón en ocasión de un primer concierto de la “viola organista” en la Academia de música de Cracovia (sur).

Para construirla, Zubrzycki se basó en los dibujos que el genio florentino dejó en su Códice Atlántico . Esta obra de doce volúmenes contiene sus inventos y descubrimientos científicos y es un auténtico manual de tecnología, que se conserva en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, Italia.

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¿PERO CÓMO ES?

“La ‘viola organista’ tiene características de tres instrumentos, del clavecín, del órgano y de la viola de gamba”, añade.

Bajo la tapa abierta en ángulo de 45 grados se puede ver un conjunto de 61 cuerdas metálicas y un sistema de ruedas y engranajes de lo que, sin lugar a dudas, es una obra maestra de la tecnología para su época.

Cada una de las cuerdas está ligada a una de las teclas, las negras para sostenidos y bemoles, como en un piano.

A diferencia de este último, este instrumento no tiene martillos sino cuatro ruedas con crin de caballo enrollada, un material que tradicionalmente era utilizado en la fabricación de los arcos para instrumentos de cuerda.

Con la ayuda de un pedal, el músico ejecutante las hace girar, a través de una manivela interpuesta.

Cuando este presiona una tecla, una de las cuerdas es frotada por una de las ruedas. Así, el “arco”, al contacto con el metal de la cuerda emite sonidos muy variados, vibraciones que recuerdan a un violonchelo, a un órgano o, inclusive, a un acordeón.

Durante el primer concierto de “viola organista”, del pianista polaco Slawomir Zubrzycki, la sala de la prestigiosa Academia de música de Cracovia estaba llena.

Gabor Farkas, un renombrado pianista húngaro, y profesor de la Academia de música de Budapest, quedó maravillado.

“Es un instrumento con teclado, pero uno tiene la impresión de que alguien lo ejecuta con un arco, como si fuera un violín o un violonchelo. Emite un sonido muy dulce, cálido, como de terciopelo, muy bello”, subraya.

“Cuando se presiona una tecla de un piano, la nota desaparece casi enseguida. Con este instrumento se puede lograr un ‘crescendo’. Algo con lo que sueñan todos los pianistas”, destaca maravillada Marian Sobula, reputada pianista, precisamente, y directora de un festival de música en Cracovia, quien quedó por completo fascinada con las posibilidades del instrumento de Leonardo.

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COMENTARIOS

  1. Centauro
    Hace 13 años

    ¡Viva Leonardo Da Vinci! Son fascinantes estos instrumentos. Sería interesante escuchar un concierto con los valses de José de la Cruz Mena.

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