Trabajadores paquistaníes colocando flores para formar una bandera turca de cara a la visita del primer ministro de este país, Recep Tayyip Erdogan, en Lahore (Pakistán), el 22 de diciembre de 2013

Erdogan se enfrenta a su mayor desafío desde su llegada al poder en Turquía

Apenas seis meses después de la revuelta popular sin precedentes que sacudió a Turquía, el primer ministro del país, Recep Tayyip Erdogan, se enfrenta a la más grave crisis política desde su llegada al poder, con elecciones municipales en el horizonte.

Apenas seis meses después de la revuelta popular sin precedentes que sacudió a Turquía, el primer ministro del país, Recep Tayyip Erdogan, se enfrenta a la más grave crisis política desde su llegada al poder, con elecciones municipales en el horizonte.

Éstas, que tendrán lugar dentro de cuatro meses, desde ya se revelan cruciales para su futuro, cuando un escándalo financiero sin precedentes amenaza la estabilidad de su gobierno.

La semana pasada, la justicia encausó y encarceló a hombres de negocios, funcionarios electos y a dos hijos de ministros, todos implicados en un escándalo de corrupción, que sacude a la elite islamo-conservadora que dirige al país desde 2002.

Puesto en tela de juicio en junio pasado por un importante sector juvenil del país, laico y preparado, a causa de su deriva autoritaria e islamista, ahora Erdogan es cuestionado por sus propios partidarios, en particular por la hermandad del predicador musulmán Fethula Gülen, en la que se apoyó para fortalecer su autoridad.

Como ya lo hiciera seis meses atrás para enfrentar e imponerse a la revuelta, el primer ministro denunció una «conspiración» urdida por un «Estado dentro del Estado», al que acusó de tratar de «ensuciarlo» y «destruir» el progreso, en particular económico, logrado por el país durante los últimos diez años.

Durante mucho tiempo larvada, esta guerra fratricida ya es algo público y ha cambiado el panorama político nacional, en momentos en que se entra en un largo túnel electoral que finalizará con las elecciones legislativas de 2015.

«Ya parece algo claro que vamos a asistir a las elecciones más duras y difíciles de la historia de la República», anticipó el periodista y analista Rusen Cakir, refiriéndose a las municipales de 2014. «Pero el hecho de que una de las partes en conflicto no cuenta con un partido político hace aún más incierta una salida», añade. En este contexto, las elecciones del 30 de marzo se revelan cruciales, en particular en Estambul la ciudad más grande del país. «La batalla por Estambul siempre ha sido muy pareja entre el AKP y su oposición de izquierda y laica», según Soner Cagaptay, director del programa de investigaciones sobre Turquía en el Washington Institute.

El reto va más allá para el primer ministro que unas simples elecciones locales, en las que su partido parte como favorito, puesto que le pueden servir de trampolín para las elecciones presidenciales de agosto próximo.

Erdogan aún no ha aclarado cuáles son sus intenciones, pero obligado por las reglas internas del AKP a dejar el gobierno tras las elecciones legislativas de 2015, no es para nadie un misterio que buscará ser elegido Jefe del Estado, cargo que por primera vez será otorgado por sufragio universal directo.

Sin embargo, aunque el AKP y su líder indiscutible siguen siendo muy populares en el país, el escándalo desatado la semana pasada podría ser un duro golpe para la imagen de un partido que se erigió como paladín contra la corrupción. Esta reputación es sólo un «malentendido», destacó por su parte el destacado columnista del diario liberal Milliyet, Kadri Gürsel.

Consciente del peligro que esto conlleva, Erdogan ha puesto en marcha una purga sin precedentes en filas de la jerarquía policial del país. También podrá beneficiarse de la reestructuración de su equipo de Gobierno, anunciada para antes de que finalice el año, para así desembarazarse de aquellos miembros directamente vinculados a este caso de corrupción.

Todo esto podría no ser suficiente para apagar el fuego. El movimiento de Gülen «cuenta con sus propios medios de comunicación, sus universidades, sus propios círculos de reflexión, sus partidarios en los medios financieros y de opinión pública, y es visto como la única fuerza capaz de desafiar a Erdogan», según Cagaptay.

Si la organización de Gülen es capaz de utilizar su influencia ante los electores y su poder financiero para inclinar la balanza a favor de la oposición, se colocará en una posición de fuerza muy eficaz frente a Erdogan», añade, aunque si el primer ministro gana ampliamente las municipales se convertirá en «la más fuerte figura política moderna en Turquía», advierte por su parte Cagaptay.

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