El papa Francisco, Michelle Bachelet y el mercado

Carlos Alberto Montaner

El papa Francisco ha dado su versión del mercado. Es muy negativa. La tituló Evangelii Gaudium o Alegría del Evangelio. Llega a decir que el capitalismo mata, cuando es evidente que, en los últimos dos siglos, las libertades políticas, la economía de mercado y la empresa privada, combinadas, han sido los factores que han mejorado y alargado sustancialmente la existencia de las personas. Antes de la revolución industrial la vida de los hombres, sentenciaba Hobbes, “es solitaria, pobre, sucia, brutal y corta”. Gracias a la democracia liberal y al empuje de los empresarios dejó de serlo.

Francisco, incluso, cita a San Juan Crisóstomo, un pico de oro del siglo IV d.C. que fue el peor de los antisemitas del antiguo mundo cristiano, y hace suya una frase de juzgado de guardia: “No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son los nuestros, los bienes que poseemos; son los suyos”. Como se pregunta el economista argentino Alberto Benegas Lynch: ¿estará incitando a los italianos pobres a que asalten los tesoros del Vaticano con ese alegato contra los derechos de propiedad?

Dice Francisco: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común”.

Curiosamente, sin referirse a ella, Francisco niega, implícitamente, la encíclica “Centesimus Annus” promulgada por Juan Pablo II en 1991 tras el colapso del comunismo. El polaco fue un decidido apologista del mercado, tal vez porque había vivido la experiencia del colectivismo marxista, o acaso porque estaba bajo la poderosa influencia intelectual de su asesor Michael Novak, autor de ese libro extraordinario que sigue siendo El espíritu del capitalismo democrático.

Como todo el mundo es hijo de su circunstancia, el argentino es un detractor del mercado. Creció en medio de la jerigonza peronista en materia económica (aunque los peronistas no lo quieren demasiado y algunos, injustamente, lo acusan de contubernio con la dictadura militar). En todo caso, es muy difícil haber alcanzado la edad adulta en medio del ruido y la furia del populismo y que no hayan quedado cicatrices y  deformaciones.

En definitiva: ¿con cuál de los dos papas se queda uno? Allá los católicos con ese dilema. Yo, gracias a Dios, soy agnóstico.

Michelle Bachelet, que también es agnóstica, sin embargo, no anda muy lejos del papa Francisco en su rechazo al mercado. Coinciden en la sospecha de que esa maligna forma de asignar bienes y recursos es culpable de los bolsones de pobreza que hay en el mundo y, especialmente, de la desigualdad que se observa en Chile. Ella va a redistribuir la riqueza, porque no cree, como le sucede a Francisco, que el crecimiento de la economía revierta espontáneamente en una disminución de la distancia que se observa entre ricos y pobres.

Aceptémoslo con cierta melancolía: América Latina es mayoritariamente populista. En conjunto, la sociedad latinoamericana está más cerca del criterio del papa Francisco y de Michelle Bachelet que de quienes pensamos que el mercado y no los funcionarios públicos o los comisarios políticos es el resorte económico que disminuye la pobreza y crea y redistribuye la riqueza de una forma menos imperfecta y más ajustada a la moral.

Chile, precisamente, es un caso que lo demuestra. Al menos, eso piensa el experto noruego Erik Solheim, presidente del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, quien propone a este país como un ejemplo de disminución de la pobreza en América Latina. En 25 años los chilenos pasaron de un 46 por ciento de pobres al 14 y se colocaron a la cabeza de toda la región.

Es verdad que Chile, de acuerdo con el índice Gini, es un país muy desigual en el que  el 10 por ciento más rico recibe 35 veces más ingresos que el 10 por ciento más pobre, pero ese dato no revela toda la complejidad de la desigualdad.

El país menos desigual del mundo es Azerbaiyán. Jamaica y Sierra Leona tienen mejores índices de desigualdad que Estados Unidos y Chile. ¿Y qué? El igualitarismo es una quimera perversa que conduce a la miseria colectiva. Que se lo pregunten, si no, a los chinos de la terrible era maoísta o a los cubanos. Incluso, que se lo pregunten a Raúl Castro.

El autor es periodista y escritor. Su último libro es la novela Otra vez adiós. ©FIRMAS PRESS.

Ver en la versión impresa las páginas: 9 A

COMENTARIOS

  1. Poto Barrios
    Hace 13 años

    Enjundioso el paralelismo que Montaner establece entre el Santo Padre Francisco y Michelle Bachelet presidenta electa de Chile y sus posiciones sobre el mercado. La premisa principal es que el estado es pésimo administrador.Todos los gobernantes que han intentado reducir la desigualdad han fracasado. La extinta URSS,China,Cuba,Nicaragua,Venezuela y,ahora, los Estados Unidos,lo que han logrado es destruir la economía,repartir la pobreza y,en aras de la justicia, suprimir la libertad.

  2. Patilo
    Hace 13 años

    Este Papa es comunista. Ha hablado mucho al peso de la lengua. Parece que no se ha dado cuenta que la iglesia catolica no tuviera ese poder economico si no fuero por el sistema capitalista. CARITAS es apoyada por el 60% con dinero de los USA. Al Papa lo elgieron como el hombre del 2013 la revista Times y no por sus meritos religosos, anti-aborto y anti-matrimonio homosexual, sino por haber atacado al capitalismo y su simbolo son los USA, el pilar economico de la Iglesia Catolica

  3. Cogito Ergo Sum
    Hace 13 años

    No hay que darle mucho credito al papa, parece más una estrella de rock, que un influenciador de ideas. Sus ideas politicas y económicas, gracias a Dios, la gente no las está tomando en serio.
    El comunismo es un cancer maquillado, que solo lo desean, quienes no lo han sufrido. Todas las críticas negativas que se le hacen al capitalismo y a la economia de mercado, son más bien emocionales que intelectuales. Por ahí anda Francisco.

  4. Salomo
    Hace 13 años

    El comunismo solo es deseado por los que nunca lo han vivido, pero el Papa entre sus habladurias ha dicho que «la economia global debe ser manejada por el gobierno». Cual gobierno? En gobierno tipo «Hermano Mayor»?. Un gobierno totalitario y fascista?. Si fuera otro persona no se le daria mucho credido, pero su palabra es seguida por cientos de miles de catolicos incautos que pueden actuar como los ratas de la fabula «El flautista de Hamelín» al escuchar al Papa

  5. Denso
    Hace 13 años

    Me cae bien el Papa,es bastante folcklorico y pintoresco y no le veo la mala intencion en nada delo que dice o hace,a pesar de que se inclina un poco porla izquierda;no todo dela izquierda es malo,me refiero a la izquierda que no se practica y no ala izquierda nefasta y mortal que practica ortega y los castros,todo para ellos y nada para el pueblo,solo las migajas;talvez cuando le pase la euforia de haber sido elegido jefe de la Iglesia Catolica,enfoque las cosas con mas claridad actue diferente

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí