Los líderes de los países miembros de la Unión Europea concluyeron su primera jornada de cumbre este jueves en Bruselas con pequeños avances para reforzar la cooperación en el sector de la defensa en una Europa sumida a los ajustes y el rigor fiscal.
«El objetivo es ser creíbles como europeos en materia de seguridad», en un mundo en donde los equilibrios de poderes cambian, indicó Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo [que representa a los Estados] en una conferencia de prensa.
Tras la crisis financiera de los últimos años que hizo estallar la deuda pública, Europa se interroga cómo hacer para recuperar el terreno que perdió y mantener una industria de la defensa competitiva.
A falta de crear unas fuerzas armadas europeas, por el celo de resguardar ese pequeño espacio de soberanía que les queda, los mandatarios aprobaron una serie de medidas para reforzar la cooperación industrial.
«Tenemos que intentar mantener en punta la industria de la defensa», señaló Van Rompuy.
El sector de la defensa representa, según el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, «500,000 empleos y 896,000 millones de volumen de negocios».

Los líderes concordaron en la importancia de invertir en cuatro sectores en los que las falencias de Europa son patentes: los drones, el suministro en vuelo, los satélites de comunicación y la ciberdefensa.
En la mayoría de estos puntos dependen de Estados Unidos u están atrasados, como por ejemplo con los aviones no tripulados, utilizados regularmente los últimos años en las intervenciones militares.
La ambición para Europa es desarrollar un aparato europeo no tripulado de mediana altitud y largo alcance que pueda ser utilizado con fines militares.
Para promover también el empleo y la actividad de las PYMES, los mandatarios subrayaron que la investigación y el desarrollo en el sector civil y en el militar son complementarias y por lo tanto celebraron la intención de la Comisión Europea de evaluar la utilización de fondos del programa Horizonte 2020 para el desarrollo de proyectos tecnológicos mixtos (civiles y militares).
Dotado con 70,000 millones de euros, ese programa hasta ahora sólo permitía financiar proyectos civiles.
Asimismo figura en el texto de conclusiones un apoyo fiscal a la industria de la defensa «que no distorsione los mercados» del sector, y se adecúe por lo tanto a las reglas de competencia dentro de la Unión Europea.
«La defensa cuenta», afirmaron los jefes de Estado y de gobierno en el documento de conclusión. «La Unión Europea debe asumir responsabilidades más importantes» ante los desafíos de seguridad que enfrentan los 28 países.
Esta es la primera vez en cinco años que los mandatarios del bloque europeo tratan temas de defensa en una cumbre.
Fondo para operaciones militares
Al llegar a Bruselas el presidente francés, François Hollande, pidió a la UE que apoye financieramente las operaciones militares francesas en África y abogó por la creación de un fondo especial para financiar operaciones de emergencia.
A principios de diciembre Francia lanzó una nueva operación militar en África, luego de la de Malí en enero esta vez las tropas galas ingresaron a la República Centroafricana, y en un contexto de rigor fiscal y desaceleración económica las arcas públicas francesas resienten cada vez más estas decisiones.
En conferencia de prensa al terminar la reunión Hollande dijo que esperaba que la operación militar en República Centroafricana se convierta en europea, para así poder recibir fondos comunitarios, algo poco probable si ningún otro país europeo participa y si los otros miembros del bloque no están de acuerdo.
Herman Van Rompuy se limitó a decir que «los aspectos financieros de las misiones europeas serán rápidamente examinados», algo que sucederá en el primer semestre de 2014.
Unión bancaria

Los mandatarios celebraron asimismo el acuerdo alcanzado la víspera por sus ministros de Finanzas sobre el segundo pilar de la unión bancaria, un mecanismo de resolución destinado a liquidar o rescatar los bancos en dificultades.
«Todas las piezas del rompecabezas se van acomodando», dijo al respecto Van Rompuy.
«La unión bancaria no es un paso más, es un paso decisivo. […] Es un elemento de confianza para los mercados, para los ahorristas y para los contribuyentes», dijo Hollande asegurando que «ya no se pedirá a los Estados participar financieramente» si cae un banco.
Junto al mecanismo de resolución la UE ya aprobó un mecanismo de supervisión, que debe vigilar los balances y activos de los bancos de la zona euro. Además, las semana pasada la UE adoptó un reglamento sobre una garantía para los depósitos de hasta 100,000 euros.
«Este es el avance más importante desde el euro, que deja de lado el círculo vicioso entre bancos y crisis de la deuda», sostuvo Van Rompuy.
Este viernes los mandatarios deben evocar temas relacionados a la política exterior, entre ellos los últimos desarrollos de la situación en Ucrania.