Judith Flores
Corresponsal/Miami
El reconocido médico ginecólogo y obstetra, Ramiro Abaunza Salinas, falleció en la ciudad de Miami, la tarde del miércoles, a los 83 años de edad.
El doctor Abaunza nació en la ciudad de León, en 1931. Fue un prestigioso médico tanto en Nicaragua como en Estados Unidos, a este último país emigró tras el triunfo sandinista en 1979., se estableció en la ciudad de Miami.
“Fue un hombre de gran temple que abandonó todo en Nicaragua porque no le pareció el sistema y al llegar a Miami, hasta vendió zapatos mientras lograba obtener su licencia para ejercer la medicina, fue una persona de gran carácter humano y humilde, él contaba con orgullo su historia al llegar a Estados Unidos”, dijo Lylle Araya Solórzano, vicepresidenta de la Cámara de Comercio Nicaragüense Americana (NACC)
Enrique Cortés, lo recuerda como el médico que atendió a su madre para traerlo al mundo. “Mi mamá se refería a él con cariño, contribuyó al nacimiento de miles de nicaragüenses, entre ellos yo, sin duda es la pérdida de un gran valor”.
Su pasión era la lectura y escribir, es autor de varios libros, era conocido como el representante novelístico del exilio.
Una de sus obras más sobresalientes fue: Nicaragua 1979, Pelea de burro amarrado contra tigre suelto, publicada en 1984, en la que relata los últimos días de la era Somocista. “La Guerra apadrinada por Cuba, México y Panamá, entre otros países, que depuso al Gobierno nicaragüense y lo sustituyó por uno Comunista. La participación de los Estados Unidos en la trama, hasta llegar a detener el barco en el que llegaban ayuda y armas de Israel”, es parte de la descripción que hace el escritor de su novela.
Otras de las novelas escritas por el doctor Abaunza Salinas, son: El enigma del chupa cabras, León nuevo, Electra roja, En la banca del parque, Santos Ferrufino, el nica mojado; Un general sin Estrellas, La niña de San Caralampio, entre otros, forman parte de los aportes novelísticos del médico nicaragüense.
La obra del doctor Abaunza es considerada de narrativa cautivadora debido a su espontánea prosa y bien estructurada trama por escritores como Jorge Eduardo Arellano.
Una de las anécdotas sobresalientes del doctor Abaunza, fue la que vivió el 21 de septiembre de 1956, el día que Rigoberto López Pérez, asesinó a Anastacio Somoza García. El primero en examinar el cuerpo de Somoza al arribar en horas de la media noche al Hospital San Vicente, en la ciudad de León, fue Ramiro Abaunza, en ese entonces era un joven estudiante de medicina, relata el periodista Roberto Sánchez, en un artículo publicado en el diario La Prensa.