El PLI anunció que va a reclamar su participación en la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional, la cual será elegida el próximo 9 de enero. La bancada parlamentaria de oposición se auto excluyó de esa Junta Directiva, hace dos años, cuando decidió no participar y perdió los asientos que le correspondían.
La dirigencia del partido opositor estima que fue un error no haber participado en la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, decisión que tomó cuando estaba sometido a una fuerte presión pública de parte de organismos de la sociedad civil y grupos políticos extraparlamentarios, por haber aceptado las curules que le asignó el Consejo Supremo Electoral después de las elecciones de 2011. Pero ahora el PLI ha decidido reclamar su participación en la directiva parlamentaria, y no solo con los dos puestos secundarios que el FSLN le concedió al PLC en 2012, sino de tres posiciones, incluyendo una de primera importancia que podría ser la primera vicepresidencia o la primera secretaría.
El cambio en la estrategia parlamentaria del PLI se conoció poco después de que Daniel Ortega atacara de manera virulenta a los diputados opositores, porque rechazaron la contrarreforma constitucional. De manera significativa, Ortega escogió una actividad militar para acusar a los parlamentarios opositores de “traidores, peleles, vendepatrias”; y para parecer más intimidante dijo que “seguro que (el expresidente de Colombia, Álvaro) Uribe, estará contento y los estará felicitando por teléfono, los estará invitando a Colombia para apoyarlos, para financiarlos”. De ese modo Ortega pretendía hacer creer que la contrarreforma es para incorporar en la Constitución la nueva frontera marítima de Nicaragua en el Caribe, que fue determinada por la sentencia de la Corte Internacional de Justicia contra Colombia del 19 de noviembre de 2012, lo cual evidentemente era un señuelo para que se aceptara una contrarreforma que, en realidad, es para asegurar su reelección sin límite, concentrar más facultades gubernamentales y perpetuarse en el poder.
Al perder la compostura y volver a atacar a la oposición como lo hacía en tiempos de la dictadura sandinista de los años ochenta, Ortega evidenció que fue afectado por el rechazo de la bancada PLI a la contrarreforma constitucional. De otra manera no se explica que el dictador se hubiera desviado de su habitual conducta de ignorar a la oposición y tuviera que reconocer, de hecho y públicamente, que la estrategia opositora del PLI ha sido correcta. Esto es importante tomarlo en cuenta, porque en la oposición extraparlamentaria se ha negado la autenticidad opositora de la bancada del PLI y más bien se ha desacreditado su participación en el debate sobre temas cruciales, como la contrarreforma constitucional.
Sin duda que uno de los principales logros de Daniel Ortega es el de haber quebrantado el sistema de partidos, que es una de las piedras angulares de la democracia y, por lo tanto, desacreditarlo, resquebrajarlo o eliminarlo es indispensable para poder instalar y consolidar cualquier clase de dictadura. Sin embargo, muchas personas y diversos grupos políticos y sociales opositores condenan por eso a la arrinconada oposición parlamentaria, en vez de condenar al orteguismo que es el culpable de tan lamentable situación.
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