China atribuye informe negativo de AI a supuestos prejuicios

El Gobierno chino aseguró este martes que Amnistía Internacional (AI) "siempre ha tenido prejuicios" contra la potencia asiática, después de que esta organización denunciara ayer que la eliminación de los campos de reeducación en el país "no es más que un cambio superficial".

Pekín/EFE

El Gobierno chino aseguró este martes que Amnistía Internacional (AI) «siempre ha tenido prejuicios» contra la potencia asiática, después de que esta organización denunciara ayer que la eliminación de los campos de reeducación en el país «no es más que un cambio superficial».

Así contestó hoy la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, al informe que AI difundió el lunes, y en el que la organización defensora de los derechos humanos advirtió que, pese al anunciado cierre de los campos de reeducación, las autoridades comunistas «ya aumentan otras formas de persecución».

Hua dio así por zanjado el tema, y no quiso comentar las acusaciones de la organización, que insistió en que, en ocasiones, esos centros vuelven a abrirse con diferente nombre y para castigar al mismo tipo de individuos, normalmente activistas, religiosos o peticionarios.

Así, AI denuncia la expansión del uso de los «centros de lavado de cerebro» -conocidos oficialmente como «clases de educación legal»-, y de las «cárceles negras» -centros de detención ilegales-, y detalla que en ellos se procede a prácticas de tortura para extraer confesiones o «rehabilitar» a los detenidos.

El pasado 15 de noviembre, tras la celebración del Plenario anual del Partido Comunista chino (PCCh), la potencia asiática anunció la decisión de abolir los campos de reeducación, que han sido utilizados desde 1957 para encarcelar a cientos de miles de personas sin que hubiese acusaciones ni juicio previo.

No obstante, las autoridades chinas todavía tendrán que aprobar la moción durante una sesión del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular china (ANP) que se celebrará entre los próximos días 23 y 28 en Pekín.

Desde su creación, China justifica la utilización de estos campos, llamados «laojiao» en mandarín, como un lugar al que enviar a «delincuentes menores», cuyos crímenes no son suficientemente severos como para pasar por un procesamiento judicial, lo que permite la detención de hasta un máximo de cuatro años sin juicio.

Pese a que la decisión de suspender su utilización y el cierre de algunos campos en varias provincias de China fue inicialmente aplaudida, también suscitó la duda de que frene realmente otras formas de represión, como denunció AI.

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