LA PRENSA ha publicado esta semana un amplio reportaje en dos entregas (miércoles 11 y jueves 12 de diciembre de 2013), acerca de la supuesta inviabilidad técnica y financiera del proyectado gran canal interoceánico en el territorio de Nicaragua.
El reportaje es oportuno, además de ilustrativo, pues para estos días de diciembre el empresario chino y concesionario del canal, Wang Jing, prometió que dará a conocer por fin cuál será la ruta de la vía interoceánica y aseguró que disparará el pistoletazo para el comienzo oficial de las gigantescas obras proyectadas.
El reportaje de LA PRENSA se basa en opiniones de expertos panameños en la tecnología canalera y el funcionamiento del Canal de Panamá (técnicos, académicos y empresarios), quienes argumentan con cifras al parecer irrefutables que el canal por Nicaragua es inviable por múltiples razones técnicas, financieras y comerciales.
“Nicaragua necesitaría entre 30 y 40 años, varias décadas, para desarrollar la infraestructura para prestar los servicios de agua, combustible, comunicaciones, seguros, servicios bancarios y venta de mercancías”, dijo Rolando Gordón, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá. Por su parte, el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada de Panamá, Gabriel Diez, señaló que “costear un canal de doscientos y pico de kilómetros demandaría que todos los nicaragüenses trabajen en función de hacer funcionar el canal”. Mientras que Ilya Espino, vicepresidenta ejecutiva de ingeniería y administración de programas de la Autoridad del Canal de Panamá, observó que “construir un canal en cinco años no es posible. Con todo y los avances tecnológicos y trabajando 24 horas al día y en varios frentes a la vez; ni siquiera la ampliación del Canal de Panamá se logró en ese tiempo No hay manera de lograrlo, ni con muchos frentes de trabajo a la vez”.
Parece lógico que los panameños —sean expertos canaleros o no—, tengan interés en descalificar el proyecto de construir un canal interoceánico en Nicaragua, que sería una gran competencia para el Canal de Panamá. Sin embargo, también expertos nicaragüenses han expresado dudas acerca de la viabilidad técnica y financiera del proyecto canalero, mencionando los mismos datos que esgrimen los panameños, y otros parecidos.
Sin embargo, el problema principal del proyecto de construir el canal interoceánico y sus obras complementarias en Nicaragua, no sería quizás el factor financiero. En todo caso, es más importante el requisito medioambiental, pues si los estudios de factibilidad que hacen empresas supuestamente serias y responsables, demostraran que la construcción del canal provocaría daños ecológicos extremos e irreversibles, la empresa de Wang Jing, según sus propias promesas, tendría que verse obligada a acatar sus recomendaciones.
Pero lo principal en todo esto es la viabilidad estratégica del canal. O sea que si detrás del plan canalero está el gobierno de China comunista —y lo más probable es que esté allí—, la insostenibilidad comercial y financiera viene a ser asunto secundario, pues la verdadera viabilidad del canal sería la geopolítica y estratégica. China tiene todo el dinero necesario para construir esa y muchas otras obras gigantescas en cualquier parte del mundo, y si los líderes comunistas chinos están convencidos de que pueden afincarse en Centroamérica, en el mismo patio trasero de EE.UU., seguramente lo van a hacer o al menos lo intentarán.
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