Las dos legislaturas

Algunas personas de distintos sectores consideran que las modificaciones que Daniel Ortega hizo al dictamen parlamentario sobre su propia propuesta de contrarreforma constitucional, son positivas. Estiman que esos cambios suavizaron la contrarreforma y fueron una demostración de apertura de Ortega, ante las propuestas y observaciones de quienes se han pronunciado en el intenso debate público generado por el plan de transformación constitucional.

Quienes aprecian como efectivos los cambios que Ortega hizo al dictamen, reconocen que el contenido fundamental de la contrarreforma constitucional (cual es el de crear las condiciones jurídicas, políticas, institucionales y constitucionales para su perpetuación en el poder), no fue modificado. Pero aún así consideran que los cambios deben ser reconocidos como positivos.

A partir de las modificaciones que Ortega hizo al dictamen de la contrarreforma constitucional, las mismas personas estiman que si tales cambios se consiguieron en un breve período: del 1 de noviembre pasado —cuando se presentó el proyecto ante la Asamblea Nacional— al 3 de diciembre corriente, cuando se dieron a conocer los cambios que Daniel Ortega hizo al dictamen parlamentario, es probable que otras concesiones importantes se pudieran lograr si la contrarreforma no fuera aprobada rápidamente, en la siguiente legislatura, sino lo más tarde posible del año entrante, después de una discusión pública más extendida en la cual se den a conocer nuevas propuestas, críticas y observaciones razonables, que el caudillo gobernante podría tomar en cuenta para aceptar la introducción de otros cambios importantes.

Acerca del requisito establecido en el artículo 192 de la Constitución de que la reforma constitucional parcial se debe discutir en dos legislaturas, en dos años consecutivos, cabe mencionar que según el Diario de Debates de la Sesión Constituyente de la Asamblea Nacional en la cual se aprobó esa norma, en 1986, no se argumentó nada en favor ni en contra de tal procedimiento. La moción, presentada por el diputado del FSLN Rogelio Ramírez Mercado (q.e.p.d.), fue aceptada sin discusión por el plenario legislativo. Sin embargo la norma de procedimiento que manda la discusión en dos legislaturas se basa en el principio general de rigidez procedimental para la aprobación de la reforma constitucional, la cual, por su significado trascendental para los ciudadanos y el Estado, no debe ser aprobada con la facilidad y rapidez con las que se aprueban las leyes ordinarias.

Con el procedimiento de las dos discusiones en dos legislaturas, se pretende dar el mayor tiempo posible para la reflexión sobre algo tan trascendental como es la reforma constitucional, la cual, según su profundidad puede cambiar sustancialmente, para bien o para mal, las condiciones jurídicas, políticas e institucionales de las vidas de todos los ciudadanos, afectando su futuro. Un tiempo, además, que es necesario para poder introducir cambios de último momento, antes de la aprobación de la reforma, e incluso para desistir de aprobarla, si en el curso del debate público se reconoce que es innecesaria.

Pero el dictador Ortega se ha arrogado hasta la potestad de determinar el procedimiento legislativo para la reforma constitucional, y ya anunció en una reunión con la Policía que la contrarreforma será aprobada en la segunda sesión del próximo año, de la Asamblea Nacional.

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