El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, destituido e inhabilitado ayer por 15 años por un caso de manejo del sistema de recolección de basuras, sigue sin embargo al frente de su despacho y moviliza a la población en rechazo a la sanción. El alcalde reaccionó así a una sanción de la Procuraduría, que todavía puede ser apelada. Petro, un exguerrillero izquierdista de 53 años que debía gobernar de 2012 a 2016, calificó inicialmente la decisión como un “golpe de Estado”.
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