Bajo un cielo encapotado, con nubes grises que presagiaban lluvia, miles de nicaragüenses salieron ayer de sus hogares para dar el grito de “¡Quién causa tanta alegría!”. Al atardecer el presagio se hizo realidad. En el arranque de la tradicional “Gritería”, llovió en el occidente del país y una brisa leve, pero pertinaz, cayó en Matagalpa y algunas zonas de Managua.
Sin embargo, nada detuvo la fiesta mariana. Las calles se llenaron de toda clase de altares dedicados a la Virgen de la Inmaculada Concepción. Y, sin prisa, los fieles de María recorrieron los barrios. Llevaron novenarios, guitarras y rosarios, pero también chicheros, gigantonas y mariachis.
La “Gritería” nació en la ciudad de León el 7 de diciembre de 1857, en la iglesia de San Felipe. Este año se celebran los 156 años de esta festividad dedicada a la Virgen de la Inmaculada Concepción.
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A las 6:00 p.m. se escuchó el grito alegre de monseñor Leopoldo Brenes, arzopispo de Managua: “¡Quién causa tanta alegría!”. Y aunque la Catedral de la capital no estuvo muy concurrida, se oyó a los fieles responder: “¡La Concepción de María!”.
“Por motivos de trabajo”, la alcaldesa inconstitucional de Managua, Daysi Torres, no llegó a la Catedral. En su lugar se presentó el vicealcalde, Enrique Armas. Según él, el inicio de estas celebraciones fue “uno de los momentos más emocionantes de todo este año”.
Por su parte, monseñor Brenes expresó que cada altar es “un mensaje que nos invita a salir de nuestros problemas”. El arzobispo de Managua alzó una plegaria para que la Virgen conduzca a los nicaragüenses a un “encuentro con Jesús y que todos podamos ir construyendo una patria en armonía, paz, progreso y desarrollo”.
En las calles del popular barrio capitalino Monseñor Lezcano, cuyas “Purísimas” son célebres, había uno o dos altares por cuadra. Desde temprano se formaron grandes, pero ordenadas colas de católicos que llegaban de otros barrios para entonar los himnos a María y recibir la tradicional “gorra”.
Bajo la brisa, se bajaban de buses y taxis en grupos de hasta 12 personas.
En los departamentos
También a las 6:00 p.m., monseñor César Bosco Vivas Robelo, obispo de León, dio por iniciadas las celebraciones de la Concepción de María. Y poco después, en esta ciudad, cuna de la “Gritería”, sonaron los tambores que siempre acompañan el baile de la “Gigantona”, brincó un toro “encohetado” y corrieron los niños.
En Jinotega, empleados de la Alcaldía elaboraron más de cuatro mil paquetes que fueron entregados a devotos de 18 de los 54 barrios de la ciudad.
En El Viejo, Chinandega, devotos de la Virgen bajaron de sus comunidades desde antes de mediodía para escuchar el redoble de campanas de la Basílica Menor, Santuario Nacional Mariano e iniciar la “Gritería”. Después tronó la pólvora y se abrieron las puertas a los peregrinos para que cantaran al unísono: “Dios te salve María, llena eres de gracia… de gracia…”.
(Colaboración de Eddy López Hernández, Saúl Martínez, Félix Rivera, Luis Eduardo Martínez y Ramón Villarreal).
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