Noel Amílcar Gallegos
En la casa de don Juan Pascual, todo es apuro, puesto que están a toda máquina preparando los deliciosos gofios de la “gorra” de la gritería de mañana.
Los artesanos de esta zona se rehúsan a dejar morir la tradición de preparar los tradicionales dulces de la gorra de la Purísima, aún a pesar de que los productos importados han venido a afectar las tradiciones nacionales.
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El humo inunda a ratos el pequeño salón que es parte de la cocina, los trabajadores cocen, cortan y empacan el producto dulce que deleitará a miles de nicaragüense luego de la gritería de la Purísima.
Pascual atiende cortésmente a LA PRENSA y dice que a pesar de tener poco tiempo de estar en estos menesteres, ya son reconocidos nacionalmente porque en cada producto ponen higiene y calidad.
“Ahorita estamos realizando todo lo tradicional de la Purísima como la cajeta de coco, el ayote en miel, la cajeta negra, coyolito, caramelo de maní, el rayado, el huevo chimbo, el churro. La venta nos ha ido súper bien, porque tenemos precios accesibles, tanto a las instituciones del Gobierno como a los particulares que celebrarán a la Virgen”, dijo Pascual.
Al igual que en esta casa, también en otros hogares de Monimbó la gente está atareada terminando los últimos pedidos. En esta zona la temporada decembrina no solo significa la veneración a la madre de Dios o vacaciones, sino una oportunidad para mejorar los recursos económicos de la familia.
“Esperamos que el Gobierno se acuerde de nosotros los artesanos, porque sentimos que nos han abandonado. Las ventas han estado un poco bajas, porque la economía está mala. Pero seguimos manteniendo lo tradicional”, dice don Cipriano López, artesano de Monimbó.
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