El pequeño Everth Muñiz vuelve a sonreír, mientras su rostro se recupera de las quemaduras al tener contacto directo con el fuego. LA PRENSA/G. Flores

Mejor prevenir que lamentar quemaduras

Las travesuras infantiles y la falta de supervisión adulta fueron las causas para que el pequeño Everth Muñiz, de 8 años, resultara con su rostro y un brazo quemado.

Carla Torres Solórzano

Las travesuras infantiles y la falta de supervisión adulta fueron las causas para que el pequeño Everth Muñiz, de 8 años, resultara con su rostro y un brazo quemado.

El niño habitaba en el municipio La Dalia, del departamento de Matagalpa. El día del incidente fue enviado a quemar basura junto con otros menores, quienes lo empujaron hacia el fuego.

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La Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen) impartió de manera gratuita a diferentes organizaciones de bomberos del país el curso de atención básica inmediata al paciente quemado en las primeras 24 horas, para brindar las herramientas claves para evaluar a un paciente quemado de manera integral y trasladarlo a un centro asistencial.

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Mario Pérez, director médico de la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen), manifestó que la prevención se debe hacer todo el año, porque las quemaduras que más frecuentemente afectan a los niños son las quemaduras por líquidos calientes que representan un 57 por ciento de los casos.

También citó quemaduras por contacto; es decir, al tocar un objeto caliente, es un 18 por ciento; exposición directa al fuego, es un 16 por ciento; quemaduras eléctricas, un 4 por ciento de los casos.

Pérez mencionó que los más vulnerables a sufrir una quemadura son los niños menores de 5 años, quienes representan un 75 por ciento de los pacientes que atiende Aproquen.

LA PÓLVORA

Las estadísticas de esta asociación reflejan que las quemaduras por pólvora a lo largo del año son únicamente un tres por ciento de los casos.

“Lo que pasa con la pólvora es que aunque sean pocos los quemados, el factor destructivo es la onda expansiva de estos artefactos, fragmenta los pequeños huesos de las manos de los niños que son muy delicados y producen amputaciones”, dijo Pérez.

Añadió: “De qué sirve si llega solamente uno, si llega sin su brazo o una parte de la mano, eso desde ya es una tragedia”, apuntó el médico.

En lo que va de la temporada, Aproquen solamente ha atendido tres pacientes quemados por pólvora, dos fueron manejados ambulatoriamente y solamente uno de ellos necesitó ingreso.

“La prevención en manejo de pólvora es solamente una: no ponerle pólvora en la mano a los niños. Es decir, no venderles pólvora. Hay que regular la pólvora desde la producción, el almacenamiento y la distribución. Existe una ley, pero no se cumple”, apuntó Pérez.

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