Cartas al Director

El verdadero remedio a la pobreza

¿Es posible acabar con la pobreza que persiste en nuestra Nicaragua y lograr una igual distribución de la riqueza? ¿Existe una forma de que los trabajadores obtengan mejores salarios, que bajen los precios al consumidor y que nos liberemos de la dependencia de organismos financieros multinacionales y países donantes?

De ser así, ¿cuál es la fórmula que permitiría alcanzar lo anterior en medio de tanto escepticismo? La fórmula es: aplicar la reforma tributaria que propone el fallecido economista estadounidense Henry George en su libro Progreso y Miseria.

La propuesta de George consiste en eliminar los impuestos que gravan la producción y el consumo (IVA, aranceles de aduana, etc.) y establecer un único Impuesto sobre el Valor de la Tierra (IVT) con el que se recaude —como su nombre lo dice— el valor real de las tierras y los recursos naturales que se explotan a través de concesiones y grandes monopolios.

Diariamente escuchamos en los medios de comunicación que, para poder salir de la pobreza, Nicaragua necesita duplicar su crecimiento económico, lo cual se consigue atrayendo más inversión. Dicho remedio lo repiten o lo recetan analistas económicos, catedráticos, funcionarios del gobierno, personalidades y dirigentes de la sociedad civil, etc.

No obstante, ¿realmente crecer al doble es la panacea para eliminar de una vez por todas la tan devastadora y temida pobreza? Si le consultáramos a la mayoría de gente, nos respondería que sí porque eso es lo que dicen los entendidos en economía.

Asumiendo que tal afirmación es cierta, ¿por qué el término pobreza no es ajeno a los países avanzados? ¿No debería ser exclusivo de los países “en vías de desarrollo”?

La verdad es que, incluso, en las naciones más ricas (Estados Unidos, Japón, China, Inglaterra, etc.), la pobreza es un mal que no ha podido ser desterrado. ¡Será posible!

Yo también pensaba, o mejor dicho, creía que mayor progreso era igual a menor pobreza hasta que conocí la propuesta de Henry George en su libro Progreso y Miseria , durante el curso de Economía Política que imparte de forma gratuita el estadounidense Paul Martin, director del CEIGH, en nuestro país.

Henry George habla de convertir la tierra —que es administrada como propiedad privada— en propiedad común, de tal manera que todos tengan el mismo derecho de acceder a la misma para trabajar y que gocen de sus beneficios.

Para George la verdadera causa de la pobreza es la injusta distribución de la riqueza, originada a su vez por la desigual tenencia de la tierra. Esto significa que la tierra está concentrada en poder de una minoría.

Cualquiera que esté interesado en conocer más sobre el remedio de Henry George y su teoría sobre la causa de la pobreza en medio del progreso, puede visitar el sitio web www.ceigh.org, inscribirse en el próximo curso gratis de Economía Política que impartirá el señor Paul Martin en el CEIGH, o escriban “entrevista a Paul Martin del CEIGH”, en youtube.com.

Henry Peralta Argeñal.

La productividad agónica

La creatividad, la eficacia, la eficiencia, la “obra bien hecha”, la dedicación esforzada a las obligaciones laborales tienen poco que ver con el dogma econométrico de la productividad.

Que un liberal como Max Weber escribiese ya en 1905 que “la productividad debería ser enviada al infierno en lugar de ser entronizada por la Economía nos revela la suntuosa astucia que el mal uso de este término puede tener en las propuestas políticas. La productividad está teñida de condicionantes muy diversos y, si sufre un choque de aceleración debido a una economía de competencia global indisimulada, convertirá a las máquinas en dioses y a los hombres en máquinas o lo que es peor en cadáveres enterrados entre los cascotes de las fábricas de textiles tal como sucede en Indonesia, Pakistán, Bangladés.

Como afirmó el profesor Ricardo Almenar, en el fin de la expansión en la era del mundo lleno, el papel limitador de la actividad económica no estaría tanto en las técnicas, conocimientos, ordenación del capital humano, máquinas e instalaciones del capital de formación humana como en el capital ecológico superviviente de crecimientos ficticios, en no pocas ocasiones, de la productividad que resultaron asfixiantes para la economía cuando no tóxicos incluso para sus momentáneos beneficiarios.

Luis Fernando Torres.

¿Será posible la unidad?

“Únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos; formen todos un solo haz de energías ecuménicas”, Rubén Darío, Padre del modernismo.

Priva la interrogante de saber si los partidos y otras organizaciones políticas “democráticas” están realmente anuentes a unirse bajo un sola bandera para enfrentar al orteguismo que pretende quedarse en el poder para siempre.

Es indispensable trabajar por la unidad para salvar al país de la dictadura. La unidad no se debe implorar, sino exigir, para defender la democracia, para que la República se asiente en la institucionalidad y el Estado se encauce por las normas de la transparencia jurídica.

La unidad hay que activarla, promoverla y sacudirse la indiferencia. El momento que se está viviendo exige unidad para promover los cambios básicos que se requieren para sacar adelante al país.

El candidato democrático que se postule para la próxima contienda electoral tiene que salir de las entrañas de la sociedad civil, que ha demostrado tener la autoridad moral suficiente para enfrentarse con cualquier contrincante que ponga el Frente Sandinista orteguista.

Todavía es tiempo de sacar a Nicaragua del abismo, pero para lograrlo es preciso deponer la apatía y dejar de aferrarnos a actitudes equivocadas que han permitido al orteguismo mantener a Nicaragua en la deplorable situación en que se encuentra ahora.

Hugo Ramón García, periodista de Somoto.

La guardia vapulea al pueblo

Al igual que la guardia somocista dirigida por la Nicolasa Sevilla, los esbirros sandinistas vapulearon al pueblo nicaragüense.

La sociedad civil, férrea luchadora de los derechos de los nicaragüenses y en contra de los abusos de poder, fue ultrajada, golpeada vilmente e insultada por una turba sandinista dirigida por el dictadorzuelo Daniel Ortega.

El pueblo nicaragüense ya está cansado, la nueva familia gobernante, que es igual a la dinastía somocista, está destruyendo a Nicaragua. La sangre correrá y el dictadorzuelo junto con su familia huirán de Nicaragua como una vez lo hicieran los esbirros somocista el 19 de julio de 1979.

Roberto Altamirano Izaguirre.

Merecido premio

Por este medio envío mis felicitaciones a todo el colectivo de trabajo del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), por el Premio “Mérito al Desarrollo Regional de América Latina y el Caribe Juscelino Kubitschek”, que otorgó recientemente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El trabajo de todos ustedes se ve cristalizado con este merecido premio, que viene también a enaltecer la cultura nicaragüense, pues son ustedes lo que están dotando de cultura a este empobrecido país.

Julio León Báez.

COMENTARIOS

  1. Denso
    Hace 13 años

    Estas perdido Henry Peralta,la tierra la tiene el que la merece y que la pueda trabajar;ya en el pasado se le ha repartido tierra a miles de personas,algunas medio prosperaron y otras formaron cooperativas que fracasaron despiadadamente y las tierras fueron adquiridas a precio de guate mojado por vivianes «revolucionarios» o recompradas por sus antiguos duenios,en ese lapso se perdio casi tres generaciones y aun siguen en las mismas,lo que hay que hacer es eliminar el caudillismo,plaga cronica

  2. unanse, brillen
    Hace 13 años

    El periodista en su palco…observando.

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