Aprovechemos la tormenta financiera

Mario B. Alonso I.

La tormenta financiera que ha azotado al mundo últimamente, a unos más que a otros, con impactantes implicaciones económico-sociales, pasa mensajes sobre sus causas, lo que se está haciendo y lo que se tiene que hacer para contribuir a lograr desarrollo (integral, sostenible, mayor, más rápido y balanceado a nivel mundial y de países). Se requiere entre otros,  asegurar la estabilidad y crecimiento económicos, realizar cambios estructurales no pendulares, incluyendo un sistema financiero mundial sólido y con estabilidad financiera (banca, mercados de capital, seguros, banca paralela y “off-shore”, pensiones), ya que este realiza una función vital para la sociedad y el desarrollo.

 La tormenta se inició por causas internas en los Estados Unidos de América (EUA), seguidas por otras principalmente en Europa, incluyendo aspectos inadecuados de políticas de desarrollo/integración, debilidades del sistema financiero mundial (operativas, financieras, regulatorias y supervisoras), endeudamiento privado y público, déficits fiscales, decisiones políticas sustentando asuntos monetarios, falta de decisiones necesarias y no atención de algunos efectos de globalización de mercados y comunicaciones. La actividad especial desplegada por muchos bancos centrales más allá de su normal operatividad (algunos actores con responsabilidad en el negocio se escondieron), cuestionada a veces y sin constituir solución integral, fue de las más importantes contribuciones para llegar a un inicio de superación de la crisis recientemente. Tal comportamiento debe volver a su normalidad, con ciertos enfoques mencionados posteriormente.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en dicho contexto comenta: “La transición hacia la estabilidad financiera podría ser accidentada”. Menciona cinco aspectos de impacto mundial: (1) El retiro previsto de la política monetaria acomodaticia en EUA (tasas de interés, compra de bonos por el Banco de la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés), tratamiento de la banca paralela); (2) El avance hacia un sector financiero más equilibrado y sostenible en las economías emergentes/en desarrollo (muchas son cada vez más sensibles a las variaciones de las políticas monetarias laxas en las economías avanzadas, ya que inversionistas extranjeros han entrado masivamente en los mercados locales y podrían retirarse); (3) La iniciativa para apuntalar bancos y empresas sobre-endeudadas en la eurozona; (4) Los esfuerzos para revigorizar la economía de Japón (principalmente reformas fiscales y estructurales con expansión monetaria); y (5) El fortalecimiento de la regulación financiera mundial.

El sistema regulatorio mundial requiere cambios fundamentales (participan principalmente el Comité de Basilea, Organización Internacional de Comisiones de Valores, Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés), FMI, Banco Mundial, Foro de Estabilidad Financiera, Banco Central Europeo y países desarrollados, básicamente sus Bancos Centrales/Ministerios de Hacienda). Aunque el futuro dependerá mucho de los países desarrollados, principalmente de EUA, Japón y la Comunidad Europea, los otros países —incluyendo los menos desarrollados— deben de participar en las actividades regulatorias correspondientes. Un inicio son las reuniones ampliadas del G20 en los últimos años. También requiere mejor coordinación interinstitucional, y de mejor cobertura y operatividad, incluyendo las relaciones e implicaciones entre comportamiento económico y estabilidad financiera mundiales (relevantes en esto el FMI y BIS, así como los bancos centrales nacionales, requiriéndose además coordinación entre autoridades monetarias, de estabilidad financiera, regulatorias y fiscales).

Importante en lo regulatorio es, además de la coordinación, centrarse en aspectos relevantes para: lograr estabilidad financiera (además de estabilidad del valor de la moneda, tener confianza en las principales instituciones financieras y mercados, no movimientos significativos de precios de activos en el corto plazo sin cambio de aspectos fundamentales, empleo en sus niveles naturales, pudiendo usar tasas de interés para influenciar crédito y ajustar regulaciones prudenciales por razones macro); evitar riesgo sistémico; reforzar más a las instituciones financieras de ser necesario; tener regulaciones adecuadas y de fácil supervisión, disminuyendo el “micro-management”; y llenar lagunas regulatorias.

El sistema regulatorio debe ser más práctico, comenzar a tener impacto a corto plazo y más completo. Actualmente opera con regulaciones difíciles de entender, aplicar y supervisar, requiriendo largo tiempo para ello (ya estamos con Basilea III y aún Basilea I está en veremos después de muchos años y Basilea II es insuficiente. Basilea es el sistema base de regulación financiera mundial general). En casos, no hay regulación o es mínima (derivados, banca paralela, paraísos fiscales) o tiene que continuar afinándose (financiamientos imaginativos, grupos internacionales, capitalización, liquidez, calidad de activos, administración de riesgos, seguros de riesgos catastróficos). Relevante además, ante la existencia de dos grandes Dones: Don Mercado y Don Estado, es actuar con prudencia en cuanto a la regulación financiera y liberación de los mercados.

Se tienen que desarrollar más las capacidades sobre estabilidad financiera, regulatorias y supervisoras regionales (más complejo en la eurozona) y nacionales (aún varían mucho de país a país). Además, asegurar la independencia de hecho y de derecho y profesionalismo de los reguladores/bancos centrales del mundo, debiendo estos últimos poner mayor énfasis en los aspectos de estabilidad financiera, lo cual debe de asignárseles expresamente por ley, aspectos pendientes para muchos. Últimamente se ha vuelto a discutir el concentrar regulación y supervisión en los bancos centrales, tema que tiene sus pros y contras. Las agencias calificadoras de riesgo y las auditoras, con responsabilidad compartida en la reciente crisis financiera, también deben reforzarse.

Este esbozo permitiría estructurar/mantener un sistema financiero mundial más eficiente y efectivo, reconociendo bondades de instituciones financieras existentes, y coadyuvaría a lograr/mantener la estabilidad financiera, ambos aspectos necesarios (aunque no suficientes por su interdependencia con otros) para el desarrollo integral.

El autor es Desarrollista.

Ver en la versión impresa las páginas: 11 A

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