Con su suave piel, unos ojos azules que parecen a punto de derramar una lágrima y su cabello dorado transmite una imagen de princesa frágil y desvalida a la que proteger. Sin embargo, Michelle Pfeiffer, sexy y abrumadora, ha demostrado ser una bomba de relojería preparada para explotar.
A sus 55 años, la actriz californiana continúa despertando pasiones. Luce una piel que, a pesar del paso del tiempo, resplandece. Su estilo se ha mantenido durante una carrera profesional que ha sabido preservar.
“Sigue siendo una mujer muy guapa, actual, moderna y muy atractiva”, comenta a Efe la especialista en belleza, Maribel Yébenes. “Aun ahora continúa siendo un mito sexual para los hombres”, prosigue.
Yébenes asegura que una actriz tiene el deber de cuidarse mucho. “Y ella lo hace. Se transmite en su energía y su estilo”.
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