Entre 10,000 y 15,000 soldados extranjeros podrían permanecer en Afganistán después de la retirada de las tropas de la OTAN a finales de 2014 y la firma de un acuerdo bilateral de seguridad con Estados Unidos, anunció este jueves el presidente afgano, Hamid Karzai.
«Si se firma (este acuerdo), entre 10,000 y 15,000 soldados (extranjeros) se quedarán. Cuando digo 'soldados' no hablo sólo de estadounidenses, sino también de tropas procedentes de otros países de la OTAN, como Turquía u otros países musulmanes», dijo Karzai.
El presidente afgano consideró también que este acuerdo podría llevar la «estabilidad» al país, que afronta la insurrección de los talibanes.
«Este acuerdo puede ofrecernos un periodo de transición para alcanzar la estabilidad en los próximos diez años», dijo.
Karzai hizo estas declaraciones ante 2.500 delegados al inaugurar la Loya Jirga, asamblea tradicional afgana, reunida en Kabul para discutir el proyecto de acuerdo bilateral de seguridad negociado desde hace meses con Estados Unidos.
Este tratado bilateral de seguridad debe definir la modalidad de una presencia militar estadounidense en Afganistán cuando termine la misión de combate de la OTAN, a finales de 2014.
Si la Loya Jirga lo aprueba, el acuerdo será transmitido al Parlamento, antes de su eventual promulgación por Karzai.
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, afirmó el miércoles que Karzai y él han alcanzado «las bases» de un acuerdo sobre seguridad en Afganistán para garantizar la presencia de tropas estadounidenses tras la salida de la OTAN en 2014.
«Hemos acordado las bases (de un acuerdo) que será sometido a una Loya Jirga», explicó.
De aprobarse, el acuerdo de seguridad bilateral (BSA, por sus siglas en inglés), que entraría en vigor el 1 de enero de 2015 «hasta finales de 2024 y más allá» -a menos de que una de las partes decidieran terminarlo-, garantizará la presencia de 75,000 soldados de la OTAN más allá de 2014 para evitar que la salida de la organización desencadene una ola de atentados y disturbios.
La Loya Jirga se reunirá de jueves a domingo en Kabul y reunirá a unos 2,500 representantes de la sociedad afgana, que deben manifestar su apoyo o rechazo al acuerdo.
El gobierno afgano publicó, por su parte, un proyecto de acuerdo según el cual los soldados estadounidenses que se queden en el país tras la retirada definitiva de las tropas de la OTAN a finales de 2014 gozarán de inmunidad jurisdiccional, principal desavenencia entre Estados Unidos y Afganistán.
Washington tenía previsto mantener un contingente en Irak tras repatriar a sus tropas en 2011, pero abandonó la idea cuando Bagdad se negó a dar esta inmunidad a sus militares.
Kerry también señaló que en la conversación no se ha abordado la posibilidad de que Estados Unidos ofrezca sus «excusas» a Afganistán por los acontecimientos de los últimos 12 años, después de que Washington invadiera el país para derrocar al régimen talibán.
La consejera de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama, Susan Rice, dijo el martes que su gobierno no debe pedir perdón a Afganistán por los «errores» cometidos o el sufrimiento causado a los civiles afganos.
Según una versión del texto del acuerdo desvelado por el ministerio de Relaciones Públicas afgano, Kabul ha aceptado que «Estados Unidos detenga el derecho exclusivo de juzgar» a los soldados estadounidenses que comentan crímenes en suelo afgano.
El segundo artículo del texto señala que las autoridades estadounidenses mantendrán su cooperación con las afganas, ofreciendo «consejo», «entrenamiento» y «apoyo», además de «reforzar las fuerzas aéreas afganas».
Ambos países acordaron también seguir la lucha conjunta contra Al Qaeda.
Por otra parte, el documento ofrece una lista de nueve emplazamientos militares que podría utilizar Estados Unidos, entre ellos la gigantesca base de Bagram, al norte de Kabul, que ya está bajo control estadounidense.
Si la Loya Jirga no aprueba el acuerdo, el BSA será enviado al Parlamento antes de que Karzai lo promulgue.