Los nepalíes acuden este martes a las urnas pese a las amenazas de violencia en los segundos comicios organizados desde el final de la guerra civil, con la esperanza de poner fin a la inestabilidad política.
«El voto empezó en todo el país», declaró a la AFP Bir Bahadur Rai, un portavoz de la comisión electoral. Los electores empezaron a congregarse ante los colegios electorales cerca de una hora antes de la apertura de las urnas en la capital, constataron unos periodistas de la AFP, una buena señal frente a los temores de que muchos votantes se quedarían en casa debido a la reciente ola de violencia de los detractores de las elecciones. De hecho, una bomba estalló en Katmandú, la capital, hiriendo a tres personas, entre ellas un niño.
Tirtha Narayan Manandhar, un hombre de negocios jubilado de 85 años, fue uno de los primeros en introducir la papeleta de voto en una urna de la capital. Dijo estar «feliz de participar en el proceso democrático a su edad», aunque reconoció que no tiene muchas esperanzas de que estos comicios vayan a permitir crear una Asamblea Constituyente.
Estas elecciones son las segundas que se organizan desde que finalizaron diez años de guerra civil en 2006, poniendo fin a la monarquía y transformando el país himalayo en una república. Las primeras, tuvieron lugar en 2008, en las que el partido maoísta, ahora escindido, obtuvo una victoria arrolladora.
Una serie de coaliciones se han ido sucediendo desde entonces, pero ninguna ha sido capaz de redactar una constitución. El ala dura del partido maoísta se escindió para formar el partido maoísta de Nepal Maoísta (CPN-M), que ha boicoteado los comicios. Los simpatizantes del partido han incendiado vehículos de candidatos y han robado papeletas de voto, haciendo temer un clima de intimidación.
Nuevo riesgo de parálisis en el Parlamento
El CPN-M considera que la elección no puede llevarse a cabo, ya que el país está dirigido por un consejo electoral interino formado por antiguos funcionarios. Por eso, el partido pide que se aplacen las elecciones.
Unos 50,000 soldados y 140,000 agentes policiales se han desplegado para vigilar los colegios electorales y prevenir la violencia.

Candidatos de más de 100 partidos aspiran a ocupar los 601 escaños de la Asamblea Constituyente, que actuará también como Parlamento, aunque el Partido Marxista Leninista Unificado (UML), el Congreso Nepalí (centro derecha) y los maoístas serán los más votados.
Unas 16,000 personas murieron en los diez años de guerra civil que enfrentó a los rebeldes maoístas del régimen de entonces, una monarquía que dirigió los destinos del país durante 240 años.
El líder de los maoístas, Pushpa Kamal Dahal, más conocido por su nombre de guerra Prachanda, dirigió el primer gobierno de posguerra, pero la experiencia concluyó al cabo de nueve meses debido a un conflicto con el ejército. Ahora es objeto de críticas por su estilo de vida ostentoso y sospechoso de corrupción.
Cerca de un cuarto de la población nepalí sobrevive con menos de 1.25 dólares diarios, según el Banco Mundial.
Los cerca de 12.2 millones de electores podrán elegir entre 6,128 candidatos para designar a 240 parlamentarios directamente elegidos de los 601 miembros de la asamblea. Otros 335 son designados según un sistema proporcional y los 26 restantes, en consejo de ministros.
Los primeros resultados se esperan la próxima semana, aunque el escrutinio manual se prolongará hasta finales de noviembre. Los analistas no prevén que ningún partido obtenga la mayoría de 2/3 necesaria para aprobar una constitución, por lo que el Parlamento podría volver a paralizarse.