El alcalde de Toronto (Canadá), Rob Ford, saliendo de su oficina en el ayuntamiento de la ciudad el 15 de noviembre de 2013

Toronto aprueba retirar los poderes ejecutivos a Ford

El consejo municipal de Toronto aprobó el lunes una moción para retirar al alcalde Rob Ford sus poderes ejecutivos y relegarlo al simple cargo de concejal, al término de una agitada sesión en el consistorio que duró cinco horas.

El consejo municipal de Toronto aprobó el lunes una moción para retirar al alcalde Rob Ford sus poderes ejecutivos y relegarlo al simple cargo de concejal, al término de una agitada sesión en el consistorio que duró cinco horas.

Los concejales votaron una enmienda tras otra para eliminar las prerrogativas de Ford, como el presupuesto destinado a su cargo y parte de los empleados que componen su oficina.

Ford, que conmocionó a la sociedad canadiense tras reconocer que consume crack y abusa del alcohol, no participó en la votación, al considerar que no se trataba de un «proceso democrático», sino de un «procedimiento dictatorial».

Varios concejales manifestaron su desacuerdo con el método de actuación al considerar que las medidas adoptadas, casi por unanimidad el viernes, bastaban ampliamente para garantizar el buen funcionamiento de la ciudad. «Lo que hoy hacéis es ilegal y antidemocrático», espetó Giorgio Mammoliti a sus compañeros.

El viernes, el consejo municipal traspasó al número dos de la alcaldía, Norm Kelly, la potestad de nombrar a los presidentes de las comisiones municipales y, sobre todo, asegurar la gestión de la cuarta ciudad de América del Norte en caso de emergencia.

El consejero Mike del Grande consideró que la votación del lunes tenía por objetivo «intentar castigar al alcalde» lo máximo posible.

En medio de la acalorada sesión, Ford intentó socorrer a su hermano, que se estaba peleando con unos ediles opositores. Al correr, chocó con una concejal, Pam McConnell, a la que finalmente pudo retener para que no se cayera.

La prensa local desveló en mayo que Ford consumía ciertas sustancias, pero el caso dio un giro cuando la policía confirmó hace dos semanas la existencia de un vídeo en el que se ve al alcalde de Toronto fumando lo que parece ser crack, un poderoso derivado de la cocaína.

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