La huelga general de 72 horas convocada en Trípoli, de nuevo en calma tras los sangrientos enfrentamientos que dejaron más de 40 muertos el viernes, tenía un buen seguimiento este domingo, en su primera jornada.
En el casco viejo y en el centro de Trípoli, al igual que en los barrios periféricos de Fashlum, Tajura (este) y Janzur (oeste), los comercios estaban cerrados, salvo algunos puntos de venta de alimentación y algunos cafés, comprobaron unos periodistas de la AFP.
Los bancos también estaban cerrados, así como la mayoría de colegios y universidades, a pesar de que el ministerio de Educación había advertido el sábado de que las clases debían reiniciarse con normalidad este domingo, tras el fin de semana (viernes y sábado).
El Consejo General de Trípoli (equivalente al Ayuntamiento), había anunciado el sábado una huelga general de tres días en la capital libia, «en todos los sectores públicos y privados», según un comunicado publicado por la noche.
Esta huelga general se organizó «en señal de duelo» y solidaridad con las familias de las víctimas del viernes, indicó el texto.
La violencia estalló el viernes cuando los miembros de una milicia instalada en el barrio de Gharghur (sur) dispararon contra unos manifestantes pacíficos que pedían que ésta saliera de Trípoli.
En represalia, unos hombres armados atacaron la sede de la milicia, desencadenando unos enfrentamientos mortíferos que se saldaron con al menos 43 víctimas mortales y más de 450 heridos, según el ministerio de Sanidad.
El sábado se registraron nuevos enfrentamientos en la periferia este de la capital.
Los habitantes capitalinos se manifiestan regularmente contra la presencia de facciones armadas, que llegaron desde otras localidades para participar en la liberación de Trípoli del régimen de Muamar Gadafi en agosto de 2011 y no han abandonado la capital, aprovechando el vacío de seguridad, mientras el Gobierno intenta instalar un Ejército y un cuerpo de policía.