AFP
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Los matrimonios en los que uno de los miembros es hijo único estarán autorizados a tener dos hijos, afirmó la agencia estatal, que menciona una “reforma muy importante”, anunciada días después de una reunión del Partido Comunista Chino (PCC).
Actualmente, la legislación china no autoriza a los matrimonios tener más de un hijo, aunque existen excepciones para las parejas en las que los dos miembros sean hijos únicos.
“La política de la natalidad se ajustará y mejorará progresivamente para promover el crecimiento equilibrado a largo plazo de la población de China”, señala Xinhua, refiriéndose a la decisión adoptada esta semana por los dirigentes del Partido.
Pese a los crecientes llamamientos a flexibilizar las reglas de planificación familiar, los dirigentes chinos repetían hasta ahora que la política del hijo único seguía siendo necesaria y que un desarrollo demográfico excesivo amenazaría el crecimiento económico del país.
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China detalló ayer las reformas previstas en los próximos años para reducir el control del Estado en la economía, mediante una promoción de la inversión privada y un adelgazamiento de las poderosas empresas públicas.
La lista de reformas, adoptadas por el comité central del Partido Comunista Chino (PCC) en la reunión plenaria concluida el martes, fue publicada por la agencia oficial Xinhua, en un largo documento.
En el documento, que incluye grandes reformas sociales —como la flexibilización de la política del hijo único, la reducción de la aplicación de la pena de muerte y la abolición de la reeducación a través del trabajo—, figuran numerosas decisiones que apuntan a reforzar “el papel del mercado” en la economía china, la segunda mayor del mundo.
La más espectacular de ellas es la reducción del margen de maniobra de los grupos públicos, que cuentan con una posición de monopolio en diversos sectores.
“De aquí a 2020, deberán pagar al gobierno el 30 por ciento de sus beneficios, frente al ratio actual de 5 a 15 por ciento”, indica Xinhua, precisando que una parte del capital de estos grupos estatales “será transferida a los fondos de seguridad social”, muy faltos de dinero desde hace años.
La medida concierne a 113 empresas públicas de diversos sectores, desde la energía a las finanzas pasando por los transportes, y situadas bajo el control directo del gobierno central.
Según dijo Liu Ligang, economista del banco australo-neozelandés ANZ, la reducción de las inmensas cantidades de liquidez de las empresas estatales permitirá disminuir sus capacidades excedentarias de producción, obligarlas a gestionar mejor sus inversiones y también una mayor competitividad.
No obstante, toda reforma del sector público se verá complicada por la resistencia de estos grupos, que han prosperado gracias a la falta de competidores y a sus estrechas relaciones con las autoridades a todos los niveles.
Al mismo tiempo, el gobernante Partido Comunista ha multiplicado los guiños al sector privado.
“Las firmas de capital no público estarán autorizadas a tomar participaciones en proyectos” emprendidos por grupos estatales, detalla la agencia Xinhua, sin precisar en qué proporción.
El pleno del comité permanente del Partido ha pedido abrir el capital de los grupos estatales, para que estos estén “controlados al mismo tiempo por capitales privados y públicos”.
BANCA PRIVADA Y TASAS LIBRES
El gigante asiático permitirá igualmente la creación de pequeños bancos privados, según el documento. Actualmente, el país cuenta con muy pocas entidades financieras privadas.
Además, se flexibilizarán las normas que restringen las inversiones privadas en varios sectores de servicios, añade China Nueva.
Pekín confirmó igualmente su voluntad de liberalizar sus tasas de interés. En la actualidad es el gobierno el que establece las tasas de los depósitos, aunque en julio el banco central permitió que las entidades decidan por su cuenta las tasas aplicadas a los préstamos.
“Este programa de reformas es extremadamente ambicioso, aunque el impacto en la economía y los mercados dependerá mucho de la forma en que se aplique”, advierte Wang Tao, analista del banco suizo UBS en Hong Kong.
Los dirigentes comunistas quieren también avanzar en la convertibilidad de la divisa nacional, el yuan, y la posibilidad de vender y comprar libremente la moneda.
Esta convertibilidad, que es un objetivo a largo plazo reiterado por el gobierno desde hace años, podría practicarse en un primer momento en una zona franca en Shanghai. Más adelante se espera la creación de más zonas francas.
En el sector inmobiliario, donde los precios no paran de subir, podría extenderse “a otras localidades” un impuesto sobre la propiedad que de momento solo existe en dos ciudades.
APERTURA PARA ENTRAR A LA BOLSA
Por su lado, los gobiernos locales, muy endeudados, podrán “diversificar sus ingresos captando fondos mediante emisiones de obligaciones”, lo que les facilitaría la financiación fuera de las operaciones inmobiliarias. De momento, solo algunas ciudades como Shanghai emiten sus propios títulos de deuda.
Por último, los agricultores recibirán derechos para “poseer, utilizar y transferir las tierras que cultivan, y podrán emplear sus derechos de propiedad como garantía” para efectuar operaciones financieras, detalla Xinhua.
Actualmente, todas las tierras cultivables son oficialmente propiedad del Estado, que cede su usufructo a los campesinos.
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