Mercedes Juárez (con su hija), Celsa Rosa Ruiz y Julio César Obando Ruiz lamentan que no hubo justicia para los crímenes de sus familiares. LA PRENSA/L.E. MARTÍNEZ M.

“Nunca vendo la sangre de mi papá”

Tiene 6 años y Anielka pegunta con frecuencia por su papá. Hay quienes le dicen que él, Juan Miguel López, anda lustrando en el parque de Ciudad Darío, pero hay otros que crudamente “me le dicen que lo mataron y meten en miedo a mi niña y ella se pone a llorar”, cuenta Mercedes Juárez Urbina, esforzándose por contener las lágrimas.

Luis Eduardo Martínez M.

Tiene 6 años y Anielka pegunta con frecuencia por su papá. Hay quienes le dicen que él, Juan Miguel López, anda lustrando en el parque de Ciudad Darío, pero hay otros que crudamente “me le dicen que lo mataron y meten en miedo a mi niña y ella se pone a llorar”, cuenta Mercedes Juárez Urbina, esforzándose por contener las lágrimas.

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Cerca de la 1:00 p.m. del 5 de noviembre del año pasado, el magistrado de facto del Consejo Supremo Electoral Roberto Rivas, anunciaba resultados de los comicios municipales realizados un día antes. Según el conteo, con una diferencia de 581 votos, el orteguista Ángel Cardoza sería reelecto inconstitucionalmente como alcalde de Darío.

Los opositores aseguraban que el excandidato del PLI, Edgard Matamoros, había ganado con una diferencia de 1,456 votos.

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“Yo todavía me siento bien afligida por lo que le hicieron a él, porque era un hombre tan cariñoso, él no nos dejaba mucho aguantar hambre, nos quería bastante, ahora estamos solos”, dice Juárez, agregando que ya “nada es igual sin él, hasta la casita se nos está cayendo”.

López caminaba cada mañana hasta el parque municipal para lustrar zapatos. El 5 de noviembre del año pasado no regresó a casa, porque fue abatido a balazos en una esquina del barrio San Antonio.

“Estábamos defendiendo el voto, pero entró el Ejército, la Policía y los vándalos y drogos que ocupa el Frente (Sandinista) y un francotirador me dio dos balazos, uno cerca del hígado y otro en la pierna”, recuerda Filemón Rayo Tórrez, un soldador que estaba junto a López cuando este recibió tres balazos que le quitaron la vida.

José Vidal Obando Lira, de 69 años, también murió ese día. Recibió un balazo en la cabeza y en el suelo fue atacado con un tubo lanzamorteros. Murió al instante. Él y López son considerados “héroes” por los opositores de Darío.

¿SANDINISTAS SE BURLAN?

Julio César Obando Ruiz, hijo de José Vidal, dice que los sandinistas se burlan de él y “hasta dicen que me dieron 80 mil pesos (córdobas) de parte del Frente Sandinista, pero nunca vendo la sangre de mi papá que fue derramada”.

Celsa Rosa Ruiz, viuda de Obando, cuenta que aún teme salir a las calles y lamenta que no hubo justicia. “No podemos decir fue ‘fulano’ aunque sepamos quién fue (el asesino) porque usted sabe que lo matan a uno por hablar”, dice y agrega: “mis hijos pueden correr peligro”.

Ruiz y Juárez acudieron el domingo a una marcha para recordar ambos asesinatos, ahí fue el lanzamiento del Movimiento Unidad con Dignidad que lidera Edgard Matamoros, a quien llaman el “alcalde del pueblo” en Darío.

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COMENTARIOS

  1. Jorge Luis Vasconcelos Acevedo
    Hace 13 años

    Cuanto nos tiene que costar la democracia en este país, que pena. Habrá alguien que piense en la situación actual de estas personas? l dudo que el gobierno ya que son personas que dicen ser opositores. Señores Magistrados ELECTORALES podríamos decir que lo que le paso a estas familias tienen unos responsables. Que tal cuando se ´presenten los responsable de esta masacre ante el creador , quien los salvara? allí no llega la mano protectora que tienen muchos aquí. Que Dios ayude a Nicar

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