Enrique Martínez Gamboa
Me puso el voceador, uniformado llamativamente azul, el primer ejemplar de un periódico de reciente circulación en Managua, digo el primer ejemplar porque en cada semáforo que me detuve me fueron dando otros, al final más de diez ejemplares solo en esta mañana, lo extraño es que el periódico aludido es editado totalmente a colores, de 16 páginas, alta calidad de impresión y, lo más llamativo del caso, totalmente gratuito: mi pregunta fue:
¿A quién beneficia la circulación de este nuevo rotativo, frente al cual no puede competir con los pocos diarios y periódicos que aún circulan en Nicaragua, que por falta de anuncios gubernamentales han tenido que reducir su volumen, el alcance de su circulación, su formato, aumentando únicamente su precio?
El contenido es diverso: temas deportivos, artísticos, médicos, noticiosos y de farándula, su lectura es amena y seguramente por lo atractivo, por lo práctico, pero sobre todo por lo gratuito, tendrán gran acogida entre los lectores que circulamos por las calles de Managua.
El dato que arroja la internet es que se trata del “periódico internacional más importante del mundo, se publica en cien ciudades principales en veinticuatro países de Europa, América del Norte, América del Sur y Asia”, que “tiene un alcance mundial único” que atrae a una “audiencia” metropolitana activa, joven y culta de más de 18 millones de lectores “diarios”.
Según sigue siendo la fuente, este periódico, que fue lanzado en Nicaragua el 14 de octubre recién pasado, es el periódico más importante de América Latina, con 3.5 millones de lectores metropolitanos “diarios”; entre los países que cita como lectores “diarios” están: México, Brasil, Puerto Rico, Chile, Ecuador, Perú, Guatemala y Colombia.
Quizá uno de los pecados más notorios entre los nicaragüenses de hoy sea la desconfianza; así nos ha hecho la vida y sus personajes; podría ser que este nuevo huésped en la vida cotidiana nacional traiga, como Santa Claus, ya próximo un cúmulo de buenos propósitos e intenciones o venga a ser como un bálsamo que mitigue las duras horas de estío desinformativo que vive a diario nuestra gente.
En un mundo utilitario, donde nada es gratuito, donde si una empresa comienza a regalar sus productos y servicios está condenada al inmediato fracaso por los altos costos de producción, cómo entonces es que se presenta ese buen samaritano a regalarnos lo que significa grandes cantidades de dinero invertido en papel, maquinarias, impresión, personal, distribuidores, un ejército de voceadores, etc., con solo el apoyo de dos anunciantes.
¿Será un periódico que toque la llaga del sufrimiento, de la pobreza, de la falta de medicinas en nuestros hospitales, de la insalubridad de los mismos, de los fraudes, de la falta de una educación con calidad, de la repartición, del desempleo que vivimos o será un simple y bonito distractor que nos querrá dar atol con el dedo?
Como “la paciencia es una virtud que todo lo alcanza”, como diría la Santa de Ávila, aquí estaremos para ser testigos y ver qué trae en su “salbeque” de propósitos nuestro nuevo “papá Noel”.
Mientras tanto la moneda sigue en el aire: ¿A quién beneficia este costosísimo y al mismo tiempo gratuito medio informativo? El autor es sacerdote.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A