Fascismo versus democracia

José Luis Medal

Los elementos esenciales de los sistemas democráticos son conocidos: Estado de Derecho, división de poderes, elecciones transparentes y respeto a los derechos individuales. La democracia aunque se originó en Grecia, fue el producto de un largo proceso histórico que se plasmó en la lucha contra el absolutismo monárquico, contra “El Estado soy yo” de Luis XIV. Ante la tesis del origen divino del poder —“Todo poder viene de Dios”— que justificaba el absolutismo de las monarquías europeas, el liberalismo sostuvo que el poder emanaba del pueblo. El liberalismo —con la desacralización del poder y con la división de los poderes del Estado— es quizás la única revolución política de efectos positivos que ha tenido la humanidad, ya que las revoluciones socialistas posteriores fueron por lo general un fracaso. En los países donde el poder sigue sacralizado —como en Irán y otros países del Islam—, la democracia política enfrenta graves limitaciones. Y en los países, donde todos los poderes del Estado se centralizan en una persona, “todo estará perdido”, como dijera Montesquieu. La efectiva división de poderes y el laicismo son centrales para un Estado moderno.

Si los elementos centrales de las democracias liberales modernas son conocidos, el fascismo presenta diversas variantes. El fascismo de Mussolini no fue idéntico al de Hitler, o al de Franco. América Latina, por su parte, conoció históricamente diversas experiencias de una especie de “fascismo moderado” o “caudillismo”: como lo fue Perón en Argentina o Anastasio Somoza García.

Los viejos y los nuevos caudillos populistas latinoamericanos comparten sin llegar naturalmente a los extremos del fascismo europeo, que fue engendrado en medio de dos guerras mundiales, —algunas características esenciales del fascismo— aunque con importantes variantes en los diversos países. Primero, el papel central del “caudillo” y el papel subordinado de las instituciones. Con el “caudillo-centrismo”, la institucionalidad se desvanece. Segundo. La alianza con el capital. Este corporativismo no excluye la participación de “representantes de los trabajadores”. Tercero. El nacionalismo y la lucha contra un enemigo externo, real o imaginario. La lucha imaginaria “contra el imperialismo” se usa hoy para concentrar el poder. Cuarto. La tendencia reciente a la sacralización del poder. Se usa y abusa de la religión para consolidar el poder. Los Estados dejan de ser laicos. Quinto. La tendencia reciente a las presidencias vitalicias, lo que incluso puede implicar el riesgo que se vuelvan hereditarias, como ya ha ocurrido en las presidencias vitalicias de varios países árabes —o como ya ocurrió en la historia de Nicaragua—. Sexto. Políticas sociales para obtener el apoyo de las masas. Ejemplo de lo anterior: el populismo de Perón o la creación del Seguro Social y del Código del Trabajo por los Somoza o más recientemente las políticas sociales del “socialismo del siglo XXI”.

Aunque algunos confunden la existencia de políticas sociales con un sistema “socialista”, ello no es el caso. Hitler implementó políticas sociales que le granjearon el apoyo de las masas. La Alemania de Hitler era capitalista, aunque estuviese gobernada por el partido nazi, cuyo nombre oficial era: Partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Las políticas sociales del populismo o “fascismo moderado” latinoamericano de años recientes no implican que se haya transformado el sistema capitalista de producción. Siguen siendo capitalistas y aplicando —exceptuando el caso de Venezuela— la mayoría de las políticas “neoliberales”.

Aunque con la Segunda Guerra Mundial se derrumbó el fascismo europeo y con el derrumbe posterior de la Unión Soviética desapareció el modelo socialista autoritario —con la excepción de Cuba, Corea del Norte y el caso especial de China—, una especie de “nuevo modelo” neofascista-populista-socialista y supuestamente cristiano, ha tenido auge en los últimos años en los países del “socialismo del siglo XXI”. Quienes creen que en estos países tiene lugar una lucha entre socialismo y capitalismo o que se trata de promover el cristianismo, se equivocan. El objetivo de los caudillos es perpetuarse en el poder. Y para los pueblos las opciones son solo dos: el neofascismo o la democracia. Y aunque al parecer para muchos la institucionalidad democrática no importa, sí es fundamental para un desarrollo humano sostenible de largo plazo. El autor es doctor en Economía.

COMENTARIOS

  1. Carlos H
    Hace 13 años

    Pueden escribir tesis economistas, periodistas, poetas, escritores, políticos opositores pueden hablar los obispos, los académicos, pero esta dictadura de Ortega no va a caer de ese modo, la única forma cruel y trágica que está dejando Ortega al país es otros 30 años de dictadura, saqueo, violación a las leyes y más abusos y pobreza al pueblo de Nicaragua. La historia es muy clara y sabemos que los dictadores solo son derrocados por la guerra civil

  2. Observador
    Hace 13 años

    «El Estado soy yo», Rey Luis XIV
    «Pueblo Presidente», presidente ilegal Ortega (bueno para eufemismos este orteguita)

  3. contra
    Hace 13 años

    tien razon el señor carlos h la unica manera que los piris se van a ir es volandoles bala …………..lastima que no hay otro ronald regan que nos apoyara con 100,000,000 de usd, y se levantaria todo nicaragua………………………………….

  4. libertador
    Hace 13 años

    Los argumentos están muy bien fundados, pero pasemos de la teoría a la práctica, es hora de que nos pongamos la mano en la conciencia y pensemos que es mejor morir luchando o vivir el resto de nuestras vidas amargados porque no tuvimos el coraje de lanzarnos a las calles a luchar por la democracia y la libertad de un pueblo aguerrido hoy reducido a piltrafa, recuperemos la dignidad, dijo Benito Juárez: LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS SOLO PUEDE ALCANZARSE EN EL EJERCIO PLENO DE SU LIBERTAD.

  5. Anonimo
    Hace 13 años

    Es incorrecto describir a los casos politicos Latinoamericanos como fascistas. Latinoamerica es producto de un sistema de castas entre varios grupos etnicos. El nacionalismo genetico que es fundamental para el fascismo no puede existir en una region caracterizada por su mestizaje. No es valido mezclar el concepto con el caudillismo ejemplar de la region.

    Hoy en dia, el fanaticismo democratico ha servido mas para enriquecer los contratistas militares que para mejorar las vidas de los pueblos.

  6. Carlos
    Hace 13 años

    No hay que soñar con que con una guerra civil se acaba el sandinismo. Ya en los ochenta se trató y no se logró. Las elecciones fue el único recurso valido. La guerra civil sirvió para que unos gamonales llamados directorio político de la contra se hicieran de dinero, mientras miles de campesinos quedaron en tumbas, pobres y doblegándose ante su oponente el sandinismo. Ahora muchos excontras son mas piricuacos que los sandinistas.

  7. Silvio
    Hace 13 años

    El hecho es que Nicaragua esta condenada a una nueva dictadura financiada con capital chino. Vemos como los espacios democráticos se han ido cerrando poco a poco. Gracias al COSEP y AMCHAM que se han prestado para colaborar con el dictador de turno. En la vida todo se regresa y pronto se darán cuenta que el boomerang se les regresara cuando los dejen en la calle. El dictador se prepara a expropiar a mansalva por eso necesita la ayuda del ejercito y el control de las comunicaciones.

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