Wendy Álvarez Hidalgo
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Aguerri destacó el impulso que el mercado bursátil está dando a los instrumentos de financiamiento que existen en la ley de mercados de capitales, lo que ofrece al empresario una nueva alternativa de financiamiento.
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El director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), Alfredo Alaniz, recordó el impacto negativo que tuvo la Ley Moratoria en ese sector que llega donde la banca no penetra.
Alaniz cuestionó que si bien existen programas de Gobierno encaminados al desarrollo económico de los próximos años, no se toma en cuenta al sector del microcrédito y la situación empeora porque existen atrasos en resoluciones judiciales o simplemente no se ejecutan sentencias.
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La alta concentración del crédito es uno de los peores “cuellos de botella” del Sistema Financiero Nacional que impide que este fluya con mayor celeridad en otros sectores claves de la economía como son el agropecuario y pequeñas y medianas empresas. Además la banca debe trabajar para alargar los plazos de pago en los créditos porque en el país obtener un préstamo con pago a siete años es casi imposible, frenando la inversión productiva.
Estas fueron algunas de las conclusiones a la que llegaron representantes de diversos sectores tras la presentación ayer del estudio “Disponibilidad y Uso del Crédito de mediano y largo plazo en Nicaragua”, divulgado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) a empresarios, gerentes bancarios, de mercado bursátil e instituciones de microfinanzas.
El gerente general del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, señaló que si bien la alta concentración del crédito no solo afecta a Nicaragua, sino que es un problema regional, lo cierto es que esta política de financiamiento frena la posibilidad de que el país tenga mayores tasas de crecimiento. “Las pequeñas unidades no tienen acceso a financiamiento y eso es un gran problema para cualquier propuesta de desarrollo económico existente. ¿Cómo hacemos para que los pequeños y medianos tengan acceso al crédito? Eso es un gran desafío en materia de políticas públicas”, admitió Reyes.
El gerente del máximo órgano bancario de Nicaragua recordó que en el país más de 800 mil unidades empresariales necesitan financiamiento. “Tenemos que buscar una respuesta y al sector privado le tiene que interesar esto porque si nosotros no facilitamos que más y más personas se sumen al crecimiento y desarrollo, en cualquier momento esto se puede convertir en una traba social. La estabilidad precisamente tiene que pasar por una democratización del crédito”, recalcó.
De hecho, el economista de Funides, José de Jesús Rojas, señaló ayer durante su presentación que aunque el Sistema Financiero ha logrado entre 2003 y 2013 aumentar su penetración crediticia, lo cierto es que a nivel de Centroamérica el país continúa con el nivel más bajo. “Para 2010-2012 la profundidad (crediticia) promedio de Nicaragua fue 25 por ciento, menos que el 29 por ciento de la región de Centroamérica, menos de la mitad del de los países de ingresos medio (74 por ciento) y muy por debajo de Panamá, que se destaca con 98 por ciento”, apunta el estudio.
Tal es la alta concentración, que la banca comercial destina el 40 por ciento de su cartera agrícola a solo cuatro actividades: caña de azúcar, arroz, café y maní. Pero la concentración del sector no solo es por cartera, sino como industria (depósitos y créditos). En efecto, según el estudio en Nicaragua tres entidades bancarias concentraron el año pasado el 82 por ciento de los depósitos y el 78 por ciento de los créditos.
FLEXIBILIDAD A LAS NORMAS
Por otra parte, en el estudio Funides señala que si bien las normas relativas al crédito están encaminadas a garantizar la solvencia de los bancos, estas a su vez podrían estás restringiendo la disponibilidad del crédito en las entidades financieras. Eso frena la posibilidad de que la banca facilite el crédito a la microempresa, y por tanto se necesitaría ajustar las normativas a la realidad socioeconómica de estas.
Ese hallazgo coincide con el pedido que hizo recientemente el gerente general de Lafise Bancentro, Carlos Briceño, de que la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif) debería flexibilizar las normas para que el microcrédito pueda llegar a las pymes, algo que ayer refutó el superintendente, Víctor Urcuyo.
Urcuyo dijo que en todo caso es la Comisión Nacional de Microfinanzas (Conami) y las microfinancieras las que tienen que buscar políticas para atender a las pymes, porque ese segmento no le corresponde a la banca.
Al ser consultado sobre el pedido de Briceño, Urcuyo dijo: “Ellos dicen cualquier barbaridad en honor a la verdad, pero no es así. Que vengan aquí a la Superintendencia para decirme qué necesitan para estimular el crédito. Le vuelvo a decir, es muy fácil hablar, es muy fácil decir cosas que no tienen correlación con la realidad”.
El superintendente niega que las normativas bancarias obstaculicen las políticas crediticas de los bancos a favor de las micro, pequeñas y medianas empresas.
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