Las crisis económicas pueden tener impactos positivos, como reducir la depresión posterior a las vacaciones en las personas que trabajan, o elevar la conciencia sobre las propias capacidades y optimizarlas para salir adelante, en quienes han perdido su empleo. Aunque algunos desempleados ven en estos periodos como una “oportunidad para tomarse la vida con más tranquilidad”.
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